Mechi (Natalia Oreiro) y Guillermo (Gael García Bernal), son directivos de una multinacional alimenticia que se ve obligada a convocar a un comité de crisis porque uno de sus productos provocó una intoxicación masiva en Colombia. Así que hacia allá viajan los gerentes de las subsidiarias regionales, a ver cómo enfrentan el problema.
Mechi está casada, tiene una hija adolescente, su marido es Cato (Peto Menahem), un incansable creador de proyectos destinados al fracaso y a raíz de eso, la pareja viene remando su relación y a ella se le nota cierto hartazgo. Guillermo es mexicano y dio el “braguetazo” -como dicen en su país- casándose con la hija del multimillonario que maneja la corporación alimenticia. Se trata de un matrimonio casi perfecto (parece ser que no alcanza pera sentirse bien con ser Gael García Bernal decimos desde acá con cierta envidia) pero Guillermo siente el peso de ser el yerno del mandamás y entre otras cosas no está muy seguro de que merezca el cargo que ocupa o estar ahí porque forma parte del nepotismo empresarial, es decir, tiene el ego medio bajo (¿que nos queda al resto, no?).
Y claro, Mechi y Guillermo se cruzan en una de las reuniones de crisis y les salta la térmica. Así que mientras la empresa pelea en el terreno de la opinión pública por su credibilidad, ambos retozan con una pasión no exenta de cierta culpa.
Ella trata de guiar la presentación de la nueva idea de Cato mientras discute con su abogada la firma de los papeles del divorcio y Guillermo trata de mantener calmo el frente interno familiar, al mismo tiempo que el responsable de la imagen de la corporación no da pie con bola y va quedando claro que el próximo jefazo regional será Guillermo.
En contra de la nueva película de Taratuto se puede decir que la visión de Latinoamérica es bastante genérica, algo así como palmeras, mar azul, cocos, chucherías regionales y tragos con sombrillitas en el vaso. A favor hay que decir que se escapa de los lugares comunes de las comedias románticas y es más un relato para el debate. Y por supuesto, Natalia Oreiro como siempre demuestra que tiene un control total de su carrera y que sabe elegir guiones. La química entre los protagonistas funciona y eso para una película de ésta clase es fundamental.
En definitiva, la conclusión es que después de hits como No sos vos, soy yo, Un novio para mi mujer y Me casé con un boludo, Nada entre los dos es la mejor película de Taratuto hasta este momento y eso es bastante decir teniendo en cuenta de que es una de los directores más taquilleros de lo que fue el cine argentino, ese que hasta hace un tiempo brillaba en todos los festivales y que ahora se hace en Uruguay por la genialidad de quienes manejan la industria del cine, de Carlos Pirovano (el titular del Incaa) para abajo.
NADA ENTRE LOS DOS
Dirección: Juan Taratuto. Elenco: Gael García Bernal, Natalia Oreiro, Peto Menahem, Pía Watson y Guillermina Fabbiani Comba. Guion: Juan Taratuto y Matías Scartascini. Música: Martín Rivero y Hernán Segret Fotografía: Julián Ledesma. Edición: Pablo Barbieri Carrera y Lautaro Colace. Distribuidora: Moving Pics. Origen: Argentina, Uruguay/2025. Duración: 90 minutos.





