Todo arranca de la manera más anónima posible. Un hombre del que no conocemos el nombre (interpretado por Kazunari Ninomiya, a quien algunos recordarán por su participación en Cartas desde Iwo Jima) está viajando en un vagón atestado en el inmenso sistema de  subterráneos de Tokio. El coche está repleto de gente y un bebe llora. Esto provoca la furia de uno de los pasajeros que insulta y amenaza a la madre sin que nadie intervenga en su defensa. Ni siquiera nuestro protagonista que, cuando advierte la situación, prefiere ignorar la incomodidad que le provoca el incidente y hacer como si nada estuviera sucediendo.

Cuando sale del tren, recibe una llamada de su novia que le informa que está embarazada, que está yendo al hospital y le pregunta que piensa que debería hacer. Tras evadir la respuesta y sufrir un ataque de asma, algo extraño sucede. El hombre toma sin querer un desvío y termina en un pasillo del que no puede salir, volviendo siempre al mismo sitio. Hasta que se da cuenta de las reglas.

Las Reglas aquí son todo. Están escritas en un cartel en la pared y son simples: Hay que salir por la Salida 8 pasando por 8 niveles, no hay que ignorar las anomalías, si hay una anomalía hay que retroceder, si no hay ninguna hay que avanzar. Las anomalías son cosas fuera de lugar, puede ser algo evidente o un detalle menor. Pasarlas por alto hace que se vuelva al inicio. En ese recorrido de avances y retrocesos, nuestro protagonista se encuentra con diferentes personajes y situaciones absurdas, peligrosas o inquietantes.

Exit 8 es el segundo largometraje como director de Genki Kawamura, también productor de Monster, de Hirokazu Koreeda, y guionista de varios films de animación y acción real. Estrenado fuera de concurso en el pasado Festival de Cannes, obtuvo buenas reseñas y pasó por otros festivales como Busan, Sitges o Rotterdam. Luego tuvo su estreno en Japón con notable éxito. 

Se trata, además, de la adaptación del videojuego The Exit 8 de la compañía japonesa Kotake Create, un relativamente reciente lanzado en 2023. En general las traslaciones de videojuegos a la pantalla de cine han tenido bastante poca suerte. De ese pelotón desafortunado, Exit 8 es uno de los pocos casos exitosos en lo artístico y en la taquilla. En cierta medida ese éxito puede deberse a que se trata de una adaptación bastante literal. El film traslada de manera muy exacta la propuesta estética, los escenarios, los personajes y la narrativa del juego y logra plasmar la sensación inmersiva de estar viviendo efectivamente esa situación claustrofóbica.

Algo interesante que hace  Kawamura, quien además de realizador es co-guionista, es poner las propias reglas del juego como principio rector de la trama. Es a partir de las reglas que se estructura el relato. Y se las presenta en forma explícita, están al frente. El protagonista está jugando para salvarse, no tarda demasiado en darse cuenta de lo que tiene que hacer. Tampoco pierde mucho tiempo en asumir la situación, acepta las reglas y las sigue hasta el final.

En ese mismo sentido de ir directo al punto, el film solo da las explicaciones necesarias para presentar el escenario y para que la trama avance. El protagonista no tiene nombre y nadie lo tiene. No se sabe cómo se llegó a esa situación, simplemente tomó un desvío y cayó ahí. No se sabe quién construyó el dispositivo, quién lo controla, quién fijó las reglas, y tampoco importa. Es como si el mismo sistema funcionara solo, en un tiempo paralelo y robado, en un espacio liminal que es como la cinta de Moebius que el protagonista ve una y otra vez en un afiche cuando controla que esté todo en su lugar. La película misma es una cinta de Moebius.

Pero el film no es pura abstracción ni tampoco un mecanismo vacío. En medio de todo eso, algo se superpone. Hay un trasfondo moral que arranca bien al principio y el final confirma. Es ahí donde una de las reglas, “No ignores las anomalías” (o no las dejes pasar, no las minimices), toma otro sentido. En ese sentido el desvío es algo así como un purgatorio, que es algo que uno de los personajes sugiere en un momento. Funciona como una prueba, la oportunidad de hacerlo diferente, de hacerlo bien esta vez. 

Allí es donde  se introduce, de una manera sutil pero perceptible, una dimensión ética. En ese aparentemente anonimato de quien controla el juego, el jugador no es, sin embargo, alguien cualquiera. El juego lo conoce, incluso íntimamente, y lo atormenta con visiones muy personalizadas. Es por eso mismo que quizás no cayó ahí de casualidad. Cabe la pregunta de si en realidad no fue elegido. Y si no fue elegido quizás porque hay una (otra) anomalía que tiene que corregir.

El film de Kawamura es un híbrido de ciencia ficción, terror, weird movie y comedia absurda, con un diseño atractivo, climas ominosos y un ritmo sostenido donde, en sus precisos 95 minutos, nunca decae el interés. Aunque no hay nada anunciado, la existencia de una secuela del videojuego llamada Platform 8, que transcurre dentro de un tren, haría pensar en la posibilidad de una secuela del film. Sus buenos resultados comerciales y artísticos lo avalan. En cualquier caso, Exit 8 es un buen exponente de videojuego llevado a la pantalla de cine, con inteligencia y estilo. 

EXIT 8
8-ban deguchi. Dirección: Genki Kawamura. Intérpretes: Kazunari Ninomiya, Yamato Kochi, Naru Asanuma, Kotone Hanase, Nana Komatsu. Guión: Genki Kawamura, Hirase Kentaro.Basado en el Videojuego de Kotake Create. Fotografía: Keisuke Imamura. Música: Shouhei Amimori, Yasutaka Nakata. Edición: Sakura Seya. Dirección de arte: Ryo Sugimoto. Origen: Japón. Duración: 95 minutos:

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