La vida en las rutas y sus peligros. Después de un inicio impactante, El pasajero del Diablo se centra en la historia de Maddie (Lou Llobell) y Tyler (Jacob Scipio), una joven pareja que liquida todos su bienes y se lanza en una camioneta a vivir en la carretera. Ninguno de los dos conoce mucho sobre el tema, aunque Tyler sigue a algunos influencers que hablan del tema.

A poco de subirse a su casa rodante, la pareja empieza a vivir la realidad del asunto. Pero ellos están confiados, tienen todo lo necesario para enfrentar esa vida, incluso una medallita de San Cristóbal, el protector de los viajeros. Pero claro, con eso no va a alcanzar.

Cuando llegan a una especie de festival de gente que vive en las carreteras -un universo parecido a Nomadland, la película que le hizo ganar el Oscara Chloe Zao-, ambos van a conocer más detalles sobre andar por la rutas y claro, van a escuchar tres conceptos ineludibles: no viajar de noche, no detenerse y saber leer las señales

En la ruta todo es inseguridad, pero sobre todo hay un enviado del Diablo que se especializa en martirizar a los viajeros y que si se lo deja entrar al viaje se va a llevar la vida de todos.

El pasajero del Diablo no es ninguna genialidad pero es entretenida y por momentos algo sangrienta. Pero no mucho más.

EL PASAJERO DEL DIABLO
Passenger. Dirección: André Øvredal. Guion: T.W. Burgess, Zachary Donohue. Reparto: Jacob Scipio, Lou Llobell, Melissa Leo, Joseph Lopez, Tony Doupe, Bonni Dichone, Devielle Johnson, Jessica Cruz, Miles Fowler, Alan Trong. Música: Christopher Young. Fotografía: Federico Verardi. Origen: Estados Unidos, 2026. Duración: 94 Minutos.

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