Cuando se publicó la novela “El mago del Kremlin” de Giuliano Da Empoli, al menos en Francia provocó una conmoción en el mercado literario. Es que no es común que un libro que se vende como pan caliente a la vez alcance altos grados de aceptación en el mundo académico -al punto de ganar prestigiosos premios, como el Grand Prix du Roman – así que cuando se supo que los derechos habían sido vendidos para llevar el libro al cine se generó una genuina expectativa, sobre todo cuando se supo que el director iba a ser Oliver Assayas (Personal Shopper, Carlos, Irma Veep), por lo que la conclusión es que se trataría de un film poderoso.

El mago del Kremlin es una ficción que sin embargo está atada a un personaje real llamado Vladimir Surkov, que fue el cerebro detrás del crecimiento de la figura de Putin que pasó de ser un todopoderoso funcionario de inteligencia para pasar a ser primero vicepresidente de Yeltsin y luego presidente de Rusia.

La película de Oliver Assayas está construida sobre el dialogo entre Vadim Baranov (Paul Dano) y Rowland (Jeffrey Wright), un norteamericano estudioso de la historia de Rusia. Baranov le cuenta al escritor su vida, desde sus comienzos como estudiante rebelde en la Rusia que se sacaba de encima el rígido poder de los soviets y enfrentaba los tiempos de cambios con música punk y teatro alternativo en los sótanos de Moscú.

Desde esos comienzos en el under, hasta llegar a formar parte del grupo que va a sacar a Putin de las sombras para entronizarlo en el gobierno de Rusia, pasan muchas cosas que Baranov cuenta desde su punto de vista con lo que tenemos un narrador no muy confiable. En todo caso, el Baranov que interpreta Paul Dano es una especie de genio del mal que se muestra apenas como un operador en las sombras y no se hace cargo de las leyendas que circulan sobre él.

Lo que se espera de una película de Oliver Assayas brilla por su ausencia. No hay nada acá de la vitalidad de otras propuestas y el director parece haberse dejado arrastrar por el clima sombrío de las catacumbas del poder. Es como si la frialdad y el misterio de Vladimir Putin (Jude Law) se encarnaran en la película una vez que el protagonista abandona el mundo del under y de la televisión para volverse un titiritero, un manipulador de masas, el cerebro del mundo de hoy donde las opinión pública no piensa ni debate sino que actúa de acuerdo a sus pulsiones emocionales y permite que los que manejan el poder desde las alturas digiten lo que importa y lo que se debate con ejércitos de troles, influencers y otras alimañas.

El mago del Kremlin es un thriller político que necesite de un espectador avispado y con algo de conocimiento de geopolítica. Una pena que Assayas parezca haber sido cooptado por la industria y que en esa operación le hayan limado sus costados más rebeldes y más creativos. 

EL MAGO DEL KREMLIN
Le mage du Kremlin. Dirección: Olivier Assayas. Elenco: Paul Dano, Jude Law, Alicia Vikander, Jeffrey Wright y Tom Sturridge. Guion: Olivier Assayas y Emmanuel Carrère. Fotografía: Yorick Le Saux. Edición: Marion Monnier. Sonido: Nicolas Cantin, Nicolas Moreau, Gwennolé Le Borgne, Sarah Lelu y Olivier Goinard. Origen: Francia/2025. Duración: 154 minutos.

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