Después de la sobrevalorada Vidas pasadas, la directora Celine Song arremete con esta visión siglo XXI sobre las relaciones de pareja.

Lucy (Dakota Johnson) es una casamentera de Nueva York que busca pareja a los solitarios en edad de merecer en esa ciudad. Lucy es joven, es bonita, es ambiciosa y aplica todos sus saberes para lograr que la gente que busca pareja encuentre su media naranja (¿querrán exprimirla?). Pero lo cierto es que lo que logra para sus clientes no lo logra para sí misma.

En su trabajo, además de la intuición y las necesidades del cliente, Lucy busca sus perfiles financieros y entabla una relación quizás demasiado cercana con ellos. Pero así es Lucy, se entrega de lleno a su tarea y deja de lado cuestiones de su vida que ya casi considera perdidas.

En el comienzo de la película la mujer se confiesa con una amiga y dice que seguramente terminará sus días sola o casándose con algún millonario y acto seguido conoce a uno, nada menos que Harry (Pedro Pascal, el niño bonito de estos días).

Claro que sí, el muchacho es un potentado y además, idealista (¿?), es hermano de un cliente de Lucy que consiguió a su pareja ideal gracias a nuestra casamentera y se engancha con ella en la fiesta de las nupcias precisamente. En rigor hay que decir que Lucy no se enamora necesariamente de Harry, sino que lo ve como un posible cliente. Pizpireta, coquetea con él mientras que el millonario la ve como un buen prospecto de esposa. Los dos entran en un juego de flirteos románticos que obviamente va a terminar en la cama, como corresponde. La relación pone a la casamentera en conflicto con su empresa, porque sus compañeras empiezan a preguntar si está bien que Lucy mantenga esa relación.

Pero volvamos un poco atrás. La protagonista carga con una historia, un ex al que dejó porque es pobre. Recordemos que dijimos que Lucy es materialista y que mejor manera de demostrarlo que su ex John (Chris Evans). John es camarero en eventos, tiene un grupo de teatro off Broadway y está enamoradísimo de Lucy, pero ella lo dejó porque no aguantaba más discutir por dinero con ese novio asalariado.

¿Es cierto que la pobreza de John con su grupo de teatro, su trabajo de camarero y su banda de rock para el espectador de argentino no llega a ser demasiado dramática. Ser pobre es vivir en alguna barriada miserable, sos Chris Evans, ¿el fucking Capitán América y en serio nos quieren conmover con eso? Consíganle un problema digno.

En fin, John no termina de irse realmente de la vida de Lucy mientras ve que el candidato millonario la lleva de gira por los restaurantes de lujo de Nueva York.

La película avanza alegremente cómo una comedia romántica más, hasta que la realidad irrumpe en el cuento de hadas y una de las clientas de Lucy tiene una experiencia desagradable con uno de los candidatos que la casamentera/amiga le puso en el camino. Allí se rompe la estructura de valores de Lucy, se termina esa relación de profesional y amiga con la clienta, la jefa le dice a Lucy que se tome unos días y todo va barranca abajo. Lucy en este tramo demuestra ser menos cínica de lo que parecía y bastante naif en el fondo.

A partir de ese momento el triángulo amoroso que mantenía Lucy se vuelve más inestable y ella va a tener que decidir entre el millonario y o el pobretón.

No vamos a contar nada más, si buscan una comedia moderna (y algo perezosa) Amores materialistas es lo que necesitan en sus vidas. Dakota Johnson es hermosa sigue igual que linda que cuando filmó Cincuenta sombras de Grey, Chris Evans le pone garra pero no es lo que se dice un gran actor y el que se salva del naufragio es Pedro Pascal, que así como te puede interpretar al hombre de goma en Los 4 Fantásticos, también puede hacer de millonario idealista con la misma convicción.

AMORES MATERIALISTAS
Guion y dirección: Celine Song. Elenco: Dakota Johnson, Chris Evans, Pedro Pascal, Zoë Winters, Martin Ireland, Dasha Nekrasova, Emmy Wheeler, Louisa Jacobson, Eddie Cahill y John Magaro. Fotografía: Shabier Kirchner. Edición: Keith Fraase. Música: Daniel Pemberton. Distribuidora: UIP (Sony). Origen: Estados Unidos, 2025. Duración: 116 minutos.

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