Después de ganar el León de Oro en la última edición del Festival de Venecia, finalmente se estrena La habitación de al lado, la última película de Pedro Almodovar y el primer largometraje en inglés del director español, más allá de La voz humana (2020) y Extraña forma de vida (2023), dos cortometrajes.
Justamente, junto con los dos cortos mencionados, La habitación de al lado bien podría formar parte de una trilogía que tiene a la muerte como centro del cada uno de los films, en especial en este relato sobre dos amigas que se reencuentran luego de muchos años y juntas atraviesan una tragedia.
Adaptación de la novela “ What are you going through”, de Sigrid Nunez, el relato comienza con Ingrid (Julianne Moore), una escritora que acaba de publicar un exitoso libro sobre su miedo a la muerte, que se entera que una vieja amiga y corresponsal de guerra, Martha (Tilda Swinton), está gravemente enferma.
Con el reencuentro en el hospital, Martha e Ingrid retoman la amistad de cuando trabajaban en una revista.
Lo cierto es que aunque el cáncer de Martha parece controlado, vuelve y ya sin punto de retorno. Con la enfermedad terminal, nace la decisión de tener una muerte digna de la mano de la eutanasia y junto con la determinación, también surge el pedido a Ingrid de que la acompañe cuando tome una pastilla (comprada en la llamada “Deep Web”, o “web profunda”), que la hará morir.
Por el talento de Tilda Swinton y Julianne Moore, la interpretación de ambas es tan efectiva como esperable, en una película intimista en donde los momentos de intimidad son parte central de la historia.
Pero teniendo en cuenta de que se trata de una película de Almodóvar, el habitual estilo voluptuoso tronca en una frialdad notable para encarar una temática tan dolorosa, como si el realizador se hubiera autoimpuesto esta línea como límite para no caer en golpes bajos.
Esta gravedad de la puesta se atenúa por el esteticismo que el director español viene demostrando en sus últimos trabajos, a mucha distancia de las vitales y desprolijas películas de sus comienzos, un presente que le permite jugar de manera elegante con los colores del vestuario de las actrices y las texturas de los ambientes –la lujosa casa que alquila Martha para sus últimos momentos-, bellos en su despojo, como si esas líneas limpias fueran el único escenario posible para ser llenado por la relación afectuosa entre las dos mujeres.
Esas decisiones pensadas, tanto como la inclusión del último relato del libro “Dublineses”, de James Joyce -“Los muertos”: Cae la nieve sobre los vivos y sobre los muertos…– llevada al cine por John Huston en 1988, conforman una película disfrutable aunque en muchos tramos aséptica.
Y son un problema las historias paralelas, como la de Damian (John Turturro), un escritor que fuera amante de ambas mujeres y ahora transita un pesimismo extremo por el estado del mundo; la de un fotógrafo de guerra que tuvo un romance con un religioso; o el policía fanático religioso del final, tres afluentes de la historia principal desdibujados, incluso desaprovechados, pura superficie casi que no aporta carnadura al relato principal.
El balance final es a favor, pero aunque se extraña la vitalidad de antaño, el cineasta español sin duda atraviesa un período introspectivo en su cine, que sigue siendo valioso en su madurez.
LA HABITACIÓN DE AL LADO
Título original: «The Room Next Door». Dirección: Pedro Almodóvar. Elenco: Julianne Moore, Tilda Swinton, John Turturro, Alex Høgh Andersen, Alessandro Nivola, Melina Matthews, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Esther McGregor y Alvise Rigo. Guion: Pedro Almodóvar y Sigrid Nunez. Fotografía: Eduard Grau. Edición: Teresa Font. Música: Alberto Iglesias. Sonido: Sergio Bürmann. Origen: España, 2024. Duración: 107 minutos.





