Bien, un documental para enterarse de lo que ocurre en el mundo, que se suma a nuestros problemas de cabotaje y del agobiante día a día que nos hace pensar solo en la guita.
Pero si miramos más allá de la punta de nuestra nariz, pasan cosas trascendentales que nos afectan aunque tratemos de no enterarnos. Una de esas cosas que para nosotros es una especie de nota al pie o de comentario banal cuando alguna noticia aparece o cuando lo mandan a Nelson Castro a cubrir cómo se agravó todo en la guerra en Ucrania.
El documental de Alexander Rodnyansky hace doble click sobre esa tierra arrasada para repasar su historia personal y las distintas calamidades que ese país ha soportado desde hace más de un siglo. La historia familiar del ucraniano, que es un productor que ha logrado variados reconocimientos en su carrera como cineasta, está relacionada con los que fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ,ese experimento que marcó a fuego la historia del SXX, y que aún hoy despierta polémicas.
Pero Ucrania se vio agrietada desde antes y por eso aparecen imágenes de la primera Gran Guerra y después de la Segunda y por supuesto, eso trae aparejada matanzas espantosas vinculadas al holocausto judío.
Nuestro hipnótico narrador repasa lo que le costo a su padre intentar que se sostenga la memoria de una matanza brutal que se llevó la vida de más de ochocientos miembros de la comunidad judía de Ucrania. Es que si la ocupación nazi provocó iniquidades espantosas a los judíos no les fue mejor con la Unión Soviética que prefirió tratar de arrasar la memoria de esa matanza y de otras atrocidades.
Rodnyansky cuenta cómo nació su amor por el cine y apela a trabajos de su maestro y mentor, nos muestra películas experimentales de carácter psicológico que no parecen muy ortodoxas o que directamente se asemejan torturas psicológicas o formas de moldear un pueblo sumiso y de separar a los niños que muestran una personalidad inclinada a tener opiniones propias y a no plegarse a las masas.
Pero todas esas historias que atraviesan el devenir de Ucrania se van poniendo cada vez peor y rematan con la invasión que desde 2022 lleva adelante Rusia, con el resultado de familias separadas, ciudades arrasadas, últimas palabras de jóvenes que se comunican con sus familias unos minutos antes de morir y las imágenes explicitas, casi pornográficas, de soldados desmembrados por bombas, por ráfagas de metralleta o por granadas.
El documental se reserva además un segmento para que nos enteremos de lo que aún ocurre cerca de Chernóbil donde hay gente que ha encontrado casas para ocupar a metros de donde se supone que llega la radiación de aquella tragedia horrible.
Rodnyansky es un humanista que sufre la condena de un delito insólito, el de ser cineasta. Un humanista que pone a lupa sobre lo más inhumano de la raza humana que se enfoca en la parte más oscura de los humanos y esa mala costumbre de matarnos entre nosotros de la peor forma posible. Los humanos somos la
única especie capaz de ejercer la violencia, provocar el dolor y ejercer la crueldad extrema entre nosotros. El hombre es el lobo del hombre sentenció Hobbes parafraseando a Plauto, el filósofo griego. Hobbes veía al estado como un freno a la brutalidad humana. Esto fue contestado por Hanna Arendt, pero eso lo dejamos para otra clase, perdón, para otra reseña.
Un documental agotador y por momentos casi insoportable, que nos recuerda que en este mismo instante en que estoy escribiendo esto, caen bombas y hay gente despedazada aquí, allá y en todas partes de Ucrania, de Irán, en Gaza y también en Israel, como si el ser humano no valiera nada.
NOTES OF A TRUE CRIMINAL – Políticas
De Alexander Rodnyansky y Andriy Alferov (Ucrania / Estados Unidos, 2025 – 117 Minutos)
Puede verse el sábado 18/4 a las 19.55 en Cinépolis Recoleta Sala 3; el martes 21/4 a las 13.40 en el Teatro San Martín Sala Lugones; domingo 26/4 a las 14.15 En Cinépolis Plaza Houssay Sala 4.





