Maite Alberdi no defrauda. Aunque la afirmación parezca un absoluto que en cualquier momento podría refutarse, la directora de grandes documentales como La once, El agente topo y La memoria infinita, repone en Un hijo propio lo mejor de su poética, imprimiéndole un giro narrativo que le permite construir una mirada compleja sobre una historia personal dolorosa, los mandatos sociales con inevitables consecuencias en la salud mental y un caso policial escandaloso.
Alejandra asegura que desde pequeña quiere ser madre. ¿quiere ser madre o tiene que ser madre? Casada con apenas 17 años ha perdido dos embarazos. En un momento toma una decisión que irremediablemente la conduce a un espiral del que no va a poder salir. La ficción, asegura una de las protagonistas de esta historia real, nos trae situaciones que lo real no llega a develar. “Hay más cosas en el mundo y en el cielo, Horacio, de las que imagina tu filosofía» le dice Hamlet a su amigo, el que aporta la mirada racional sobre la realidad, sentenciando el destino trágico a esa historia.
Aun cuando en la película Alejandra es representada por la actriz Ana Celeste, la ficción no emerge de ese dispositivo narrativo, sino de la propia realidad que construyó la mujer. Los diálogos reproducen el relato de aquello que ocurrió, sostenidos también en videos, fotos y registros administrativos que son también repuestos en escena a través de los actores. Cuando la ficción construida por Alejandra se convierte en el motor de la trama, toda la película es una novela dramática, pero retoma la realidad cuando su voz solapa a la de la actriz que ocupa su lugar.
Lo central no es la imposibilidad de distinguir entre lo real y lo ficcional, sino el modo en que la ficción construida por Alejandra en su vida altera lo real, hasta que llega para imponerse en su vida y la de su entorno. Cuando lo inevitable llega, Alberdi gira y saca al espectador de una cierta zona de comodidad, obligándolo a cuestionarse la identificación con el personaje principal y enfrentarse a una zona de dudas.
En Un hijo propio Alberdi comienza poniendo en tensión lo real y la ficción usando recursos alla Eduardo Coutinho para saltar al melodrama y llevar la historia pasando por el true crime y la telenovela latinoamericana. Utiliza las paletas de colores para crear ambientes, poner en foco la construcción de los modos de ser mujer –especialmente- y contar relaciones familiares y sociales. Como ha hecho en sus anteriores trabajos, es capaz de develar sentidos profundos en situaciones intrascendentes, pequeños encuentros familiares, reuniones alrededor de una mesa, conversaciones cotidianas. Allí ella impone al espectador su mirada cálida que empatiza con todos sus personajes, incluso ante situaciones tremendas. Donde otros pondrían locura y crimen, ella pone gente amorosa con deseos y mandatos complicados. Así (nos) permite también poder ser un poco más gentiles con el mundo, dejando de lado las sentencias falsamente morales que pululan en un tiempo horriblemente violento.
UN HIJO PROPIO – Trayectorias
De Maite Alberdi (México, 2026. 90 minutos)
Puede verse el jueves 17/4 a las 13.55 y el viernes 17/4 a las 18.05 en Cinépolis Plaza Houssay Sala 1; el martes 21/4 a las 18.50 en el Centro Cultural 25 de mayo Sala Principal.





