Jorge (Fabián Arenillas) es un cobrador que trabaja en las calles del microcentro porteño, su vida es una vorágine de pagos, cobros, visitas a locales, financieras y casas de cambio en galerías o departamentos sin marcar. Las transacciones van entre lo escueto y lo directamente agresivo. La amenaza, la discusión a los gritos y el insulto conforman un combo de violencia verbal que es la base de su comunicación diaria.
Jorge vive esta rutina en un ritmo acelerado alimentado a base de cigarrillos y comida chatarra que lo van horadando físicamente mientras su salud mental se deteriora a partir del estrés permanentemente renovado. Su vida personal casi inexistente consiste en intentos fallidos de congraciarse y rogar el perdón de una hija (Lara Szlain) que lo desprecia por razones que desconocemos pero intuimos que se las tiene bien ganadas, visitas a su ex mujer (Anama Ferreira) con el fin de pedirle plata prestada o auxilio ante una emergencia, y los intercambios sexuales, entre una transacción y otra, con una prostituta (Inés Urdinez) que es con quien tiene lo más parecido a una relación amistosa.
El título de apariencia romheriana no debería llamar a confusión. Acá no hay nada del autor de Las cuatro estaciones, en todo caso no el cinematográfico, porque la música de Vivaldi forma parte de la banda sonora como un guiño/chiste para el que lo agarre. El verano, sí, impregna de agobio y humedad el devenir de Jorge, que camina y suda sin parar por las calles infernales de la zona comercial de la ciudad.
Al comienzo vemos a Jorge en esta actividad repetitiva de operaciones de legalidad dudosa, mientras las deudas se van acumulando hasta lo insostenible. Cuando pensamos que este retrato maníaco ya lo dio todo, la situación se desmadra a niveles imprevisibles gracias a un intento de Jorge de ayudar a la prostituta con un cliente que lo estafó.
Cuento de verano es una comedia negra, enchufada y exasperante. Sus filiaciones las podemos rastrear más acá en el cine argentino, desde Nueve Reinas (2000) a Mauro (2014), o Cambio, cambio (2022). Películas donde la circulación del dinero va dictando el tránsito de los personajes que se relacionan con éste de manera adictiva.
Si hay alguien que hace que todo este delirio funcione es Fabian Arenillas, quien se carga el relato al hombro y se carga también de electricidad. Lo vemos circular a toda velocidad, imparable, aunque con la sensación constante de que en cualquier momento se desmorona, incapaz ya de mantener tanta intensidad. Szulanski lo acompaña y lo sigue a todas partes, pegándose a él con la cámara como unos Dardenne pasados de sustancias energizantes.
CUENTO DE VERANO – Trayectorias
De Matías Szulanski. (Argentina, 2026. 66 minutos)
Lun, 20/4/2026 – 17:25 – Sede Cinépolis Recoleta Sala 2





