Desde hace unos años, Disney ha decidido reflotar, con suerte diversa, viejos éxitos de animación realizando lo que se conoce como live action. La decisión de repetir el mecanismo con Blanca Nieves, un clásico el viejo Disney en serio, le acarreó a la empresa una serie de problemas extra cinematográficos que empezaron cuando Rachel Zegler tuvo la mala idea de decir que la versión tradicional estaba un poco fuera de tiempo y que no vendría mal darle un toque de modernidad. El asunto siguió con la polémica por los siete enanitos de título del cuento, lo que se arregló sacando la palabra «enanitos» del título y no contratando gente de talla pequeña para esos personajes, sino que los hicieron en lo que llamaremos «no live action». Es decir que siete actores de talla baja se quedaron sin trabajo. Igual, hay personaje de talla baja que no pertenece. En fin, una vez que pasaron las polémicas comenzaron a filmar.

La película es un cuento de lo más clásico que se puede pensar, aunque la protagonista no se ajuste al physique du rol exacto de la protagonista y en ese sentido se aclare al principio que su nombre surge de la tormenta de nieve que se produjo mientras ella nacía.

Entonces resulta que había una vez un reino muy lejano con una pareja real que deseaban tener una niña y así fue. La niña nació mientras una tormenta de nieve azotaba el reino. Blancanieves creció feliz con sus padres. El reino era un lugar pleno de alegría, tanta que la familia real salía a la calle a repartir pasteles y cantar con su pueblo (ahhh, me olvidé que es un musical!). Pero la reina muere, padre e hija sufren juntos hasta que en una gala aparece una bellísima mujer y el rey -la carne es débil-, se agarra un tremendo metejón y la convierte en reina. La madrastra resulta ser tan bella como pérfida. Lo engatusa al rey, lo manda a pelear adonde el diablo perdió el poncho y encierra a la heredera para transformarla en una fregona. Todo es tristeza y horror.

La reina (Gal Gadot) le pregunta a su espejo mágico quién es la más bella del reino y el espejo le dice que por supuesto es ella, Blancanieves se marchita en los pasillos del palacio hasta que irrumpe la realidad en el palacio en forma de ladrón de hogazas de pan. El ladrón es como una especie de Robin Hood, Blancanieves lo ayuda, el espejo de repente se le da vuelta a la reina y le dice a la reina que la más bella del reino es Blanca Nieves.

Por supuesto, la reina manda a matar a la competidora pero el encargado arruga y la deja escapar avisándole que la reina la quiere muerta. Un montón de animalitos simpáticos la acompañan y aparecen siete personajes de talla baja y con ellos los tradicionales números musicales que son lo mejor de la película. Lo que sigue no hace tanta falta relatarlo, hay una manzana envenenada, luchas, el espejo de la reina tira postas y como es bastante panqueque, contesta más o menos lo que le conviene. También el príncipe de los bandidos se besa con la cenicienta, la mala muere (quizás no del todo por ahí la resucitan si anda bien la película en taquilla), Blancanieves asume el trono y el pueblo sigue siendo súbdito pero feliz porque pueden cantar y volvieron a recibir pasteles. Y se cierra el libro de cuentos.

Dura cien minutos, no es el bochorno que algunos vaticinaban, tampoco la modernizaron tanto y no, no es buena y como musical deja bastante que desear.

BLANCA NIEVES
Snow White”. Estados Unidos/2025. Dirección: Marc Webb. Guion: Erin Cressida Wilson. Cuento: Wilhelm Grimm, Jacob Grimm. Elenco: Rachel Zegler, Gal Gadot, Andrew Burnap, Ansu Kabia, George Appleby, Colin Michael, Hadley Fraser, Lorena Andrea. Música: Benj Pasek, Justin Paul. Fotografía: Mandy Walker. Duración: 109 minutos.

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