El esperado segundo capítulo de Gladiador, finalmente llegó a los cines y el resultado es dispar, teniendo en cuenta las expectativas que generó a 24 años de la primera parte protagonizada por Russell Crowe.

Justamente, el protagonista de Gladiador era el general Máximo Décimo Meridio a cargo de Crowe, traicionado por el emperador Commodus (Joaquin Phoenix), convertido en esclavo, luego gladiador y responsable de exponer la decadencia de Roma y traer un poco de justicia al terminar con el tirano.

Sin embargo, si bien hay un esperable juego de espejos entre la historia de Lucius (Paul Mescal) que sigue el camino del héroe trágico que años antes había tenido Máximo, aquí también es el protagonista de la película pero no, definitivamente no. El principal motor del relato es Macrinus (Denzel Washington), un ex esclavo que como Proximo (Oliver Reed) su colega de antaño, que también luchó por su vida en las arenas de diferentes contiendas, compró su libertad y se convirtió en un poderoso y rico hacedor de gladiadores.

Pero antes de hablar de Macrinus, necesariamente hay que contar brevemente que el pequeño Lucio, que en la anterior película su madre Lucilla (Connie Nielsen), lo ponía a buen resguardo lejos de Roma, ahora es un hombre, criado en Numidia, en el Norte de África, dispuesto a resistir como uno de los últimos bastiones del mundo civilizado ante el embate del imperio romano.

Pues bien, con su pueblo derrotado por el general Marcus Acacius (Pedro Pascal), es llevado a la gran capital y claro, gracias a sus dotes como luchador detectadas por el ojo veterano de Macrinus, se convierte en gladiador de los juegos que prepara la pareja de los hermanos emperadores Geta (Joseph Quinn) y Caracalla (Fred Hechinger), bastante psicópatas ellos, con un perfil sacado sin duda de la Calígula de Tinto Brass, con Malcolm McDowell como el déspota.

A partir de allí, con las consabidas batallas en el Coliseo romano -una espectacular con el recinto inundado con gladiadores y pretorianos peleando desde sus embarcaciones-, Gladiador II se convierte en la espera de los minutos y escenas que ocupa Denzel Washington en la pantalla como Macrinus.

Están las traiciones, las luchas a muerte, la miseria y la opulencia, la locura de los emperadores, las conspiraciones y también el destino de Lucius, pero de lo que se trata es de las maquinaciones, la rosca, el olfato y el sentido de la oportunidad de Macrinus, con un Denzel pasado de rosca en el buen sentido, enjoyado y cubierto de sedas que despliega y repliega con gestos ampulosos, narcisismo desatado y un histrionismo divertido y vital para el relato.

En suma, la película está bien, el espectáculo está a salvo -con algunas mesetas de piloto automático, eso sí-, pero lo verdaderamente espléndido es ver a un actor como Denzel haciendo lo que quiere en función de la historia que le toca protagonizar.

GLADIADOR II
“Gladiador II”. Título original: “Gladiator II”. Dirección: Ridley Scott. Guion: David Scarpa. Elenco: Paul Mescal, Denzel Washington, Pedro Pascal, Connie Nielsen, Joseph Quinn, Fred Hechinger, Lior Raz y Derek Jacobi. Fotografía: John Mathieson. Edición: Claire Simpson y Sam Restivo. Música: Harry Gregson-Williams. Origen: Reino Unido-Estados Unidos, 2024. Duración: 148 minutos.

Compartir