Volvió una noche, diría un taguero, nadie lo esperaba o por lo menos este cronista lo había arrojado al olvido junto con todo un container de películas de superhéroes que en estos últimos meses pusieron contra las cuerdas a Marvel y a DC. Tan entretenidos estábamos hablando del agotamiento de los personajes de historietas, que nos habíamos olvidado que en alguna de las películas de Spiderman habían mostrado Venom en algún lugar al Sur del Río Bravo.
Para los que no sepan nada del asunto, digamos que Venom es una criatura del espacio que se metió en el cuerpo de un humano y a partir de ahí ambos se ven atados a una convivencia complicada. La primera fue una producción aceptable que se acercaba al espíritu de una bodie movie, del segundo episodio de la saga casi nadie recuerda nada particularmente bueno, salvo que seguía con cierto espíritu de jarana pero no se entendía mucho. Y acá estamos ahora sentados para ver que nos depara la tercera y muy posiblemente última película de Tom Hardy en la franquicia. Así que el actor británico se arremangó y esta vez formó parte del equipo creativo, para ver si lograban darle cierto orden al asunto.
Esta tercera parte tiene un Dios de Oscuridad que necesita algo que Eddie (Hardy) y Venom tienen en algún lugar recóndito del cuerpo que comparten. El Dios resentido, que intenta romper todos los mundos, manda a unos bichos tremendos para que encuentren la llave que necesita.
Mientras, Eddie y su simbionte ocupante tratan de ir desde México a Nueva York, pero todo se complica y el viaje se tuerce de tal manera que terminan yendo a la famosa Área 51, en donde el gobierno de los Estados Unidos tiene marcianos escondidos. Como todo el mundo sabe, ja.
La película logra lo que la segunda no logró, que los espectadores tengan cierto interés por el destino de todos los personajes y además, con ritmo, acción y algo de humor efectivo.
Las criaturas que vienen a la Tierra para atrapar a los protagonista meten algo de miedo, así que todo funciona amablemente hasta que la cuestión es que el relato desemboca en una buena batalla como exige el género para llegar a un final algo melancólico y con algún indicio de que la cosa podría seguir siempre y cuando los espectadores acompañen y los CEOS de Marvel no tengan que andar lamentando más números en rojo.
Venom: El último baile cumple pero no sé si dignifica. En todo caso, a su favor es que lo tiene a Tom Hardy y que la duración no llega a las dos horas, lo cual está muy bien.
VENOM: EL ÚLTIMO BAILE
Título original: “Venom: The Last Dance”. Dirección: Kelly Marcel. Guión: Kelly Marcel y Tom Hardy. Elenco: Rhys Ifans, Juno Temple, Chiwetel Ejiofor, Tom Hardy. Música: Dan Deacon. Fotografía: Fabian Wagner. Montaje: Mark Sanger. Origen: Estados Unidos, 2024. Duración: 110 minutos.





