Valiéndose de un vínculo forjado con los años y que incluyó otras colaboraciones artísticas, el cineasta Gonzalo Calzada convocó al músico y compositor jujeño Tomás Lipán para construir un singular perfil que combina con una lograda intimidad el relato documental con la ficción y sumando, además, un marcado protagonismo del paisaje que forjó al guitarrista, vientista y cantante, de 78 años.
“Soy un fruto de la Pachamama” repite el creador al repasar su existencia forjada en el precario paraje campesino Chalala, en Purmamarca, donde comenzó a tocar la guitarra de manera autodidacta en un ejercicio que más de tres décadas después alumbró formalmente al profesional que adoptó el apellido Lipán.
El hombre nacido como Tomás Ríos en el seno de una familia de nueve hermanos va repasando de manera no lineal y en conversación con el Diablo carnavalero una existencia de cuento que, sin embargo y de ningún modo, configura una alabanza a la superación personal sino parte de un caminar personal que aún evitando referencias políticas y el devenir de las luchas sociales, aparece profundamente enraizado con la tradición de su pueblo.
Desde el salar a un teatro, de las ruinas del hogar familiar a las comparsas y del entorno urbano de la Ciudad de Buenos Aires donde habita a un cementerio quebradeño, se va configurando una silueta onírica, creativa y honda del autor de “Caña mía”, “Carnavalito Quiaqueño” y “La Jovita Pérez”.
Y en ese caminar adquiere el mismo valor la contemplación del entorno que lo nutre y arropa, el dolor por las pérdidas de seres amados o los logros artísticos alcanzados por haber sido la voz del conjunto de Jaime Torres o ser el responsable de popularizar bellas zambas como “Jujuy mujer”, “Tacita de Plata” y “Me gusta Jujuy cuando llueve”.
Sin dudas Lipán rompe el molde de los retratos artísticos gracias a ese lazo de confianza con Calzada (quien antes lo dirigió en el filme Luciferina, de 2018; y también en uno de los capítulos de la serie Mandinga-Siete relatos perdidos, que data de 2002 y nunca se estrenó) que se permite un juego audaz de texturas y aproximaciones y al propio carácter del protagonista que no se deja encasillar fácilmente.
La película está en cartel hasta el 13 de mayo, con funciones a las 20, en el Gaumont y tendrá otra función el jueves 21 de mayo a las 20 en Sala Lúcida (Av. Cabildo 4740) con la presencia del artista.
LIPÁN
Dirección: Gonzalo Calzada. Fotografía: Claudio Beiza. Montaje: Federico Rozas. Origen: Argentina, 2025. Duración: 105 minutos.





