Con ocho años en las que estuvo infiltrada en la ETA (Euskadi Ta Askatasuna: Patria Vasca y Libertad), una joven egresada de la policía española es el centro de ésta película basada en hechos reales.

Aránzazu Berradre Marín era el nombre real de la agente, que se preparó dos años para ingresar en la organización terrorista y ganarse la confianza de los miembros.

Carolina Yuste interpreta a la joven infiltrada y el experimentado Luis Tosar es su jefe, que por un lado debe atender la estabilidad emocional de su agente y por el otro enfrentar a la jerarquía de la fuerza policial, que siempre está a punto de desarmar la operación.

Aránzazu tuvo que manejarse en el delgado límite de aceptar las órdenes de los superiores de la fuerza policial y a la vez, manejar sus sentimientos para adentro de la ETA. Lo mejor de La infiltrada es justamente, cuando las inseguridades de la agente se mezclan con los sentimientos sin enterarse que buena parte de lo que hace está siendo grabado por la policía.

La infiltrada no es una gran película –se la puede comparar con Un fantasma en la batalla, que aborda la misma historia y actualmente está en Netflix -, pero nadie puede decir que sea mala, en especial por la labor de la protagonista, Goya a la Mejor Actriz por su trabajo en la película de Echevarría, que por otra parte también ganó el Goya a la Mejor Película, un poco mucho según este humilde escriba.

LA INFILTRADA
Dirección: Arantxa Echevarría. Elenco: Carolina Yuste, Luis Tosar, Diego Anido, Íñigo Gastesi, Víctor Clavijo, Nausicaa Bonnín, Pepe Ocio y Pedro Casablanc. Guion: Amelia Mora y Arantxa Echevarría. Música: Fernando Velázquez. Fotografía: Daniel Salmones y Javier Salmones. Edición: Victoria Lammers. Origen: España, 2024. Duración: 118 minutos.

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