Una comedia moderna sobre los nuevos tipos de familia puede ser una gran idea, sobre todo cuando a través de un formato divertido facilite que sus protagonistas se luzcan y todos la pasen bien. Si se trata de una comedia romántica de formato familiar, también estamos a favor, al fin y al cabo nadie se niega a una comedia amable que haga que el espectador se divierta. Pero en fin, aunque parezcan simples este par de planteos, como ya decía en fenecido mentalista e hipnotizador Tusam, «puede fallar».

Santiago (Benjamín Vicuña) está enamorado de Ana (Celeste Cid) y cuando empieza la película, nuestro protagonista espera la llegada de ella para entregarle un anillo de compromiso. Santiago es arquitecto, tiene algo más de cuarenta años y parece un caso perdido para los temas de pareja: Esquemático, rígido, algo antiguo y de no mostrar sus emociones. Pero esta vez está dispuesto a superar esas limitaciones, así que practica el discurso previo a entregar el anillo mientras espera a la afortunada -recordemos que el personaje está a cargo de Vicuña, así que causa cierta gracia ver a uno de los galanes más convocantes de estos años asumir este papel-.

Ana es todo lo contario a su enamorado, es fresca, desprejuiciada, vital y con una mentalidad más libre. Cuando el muchacho se anima a declararse, ella responde que “Sí” pero le da una noticia inesperada: está embarazada de su ex.

A partir de allí, el relato sigue a Santiago en el camino que va desde la noticia inesperada del embarazo hasta aceptar la situación y estar dispuesto a educar a ese nuño concebido por otro padre.

Un poco la hipótesis es que si la ama a ella también amara a ese hijo. Todo marcha bastante bien hasta que Pancho (Lucas Akoskin), el ex de ella, se hace presente en la casa donde convive la pareja y rápidamente se instala en la casa.

Por supuesto, Pancho es alto musculoso, expansivo, entrador y conquista a todos los que se cruzan en su camino. Todo lo contrario a Santiago.

La fórmula no es original pero para eso están las fórmulas, que existen para que el espectador se sienta en territorio seguro y se entretenga.

Aunque Vicuña no maneje con fluidez la comedia y el resto del elenco sea correcto, por momentos Papá por dos es divertida.

Hay problemas con el ritmo, no todos los chistes funcionan y la verdad es que los diferentes giros de la historia diluyen la potencia con la que arranca. En los momentos en que el personaje de Celeste Cid sale de la pantalla, la historia se vuelve errática y aunque ya se sabe que todo va a terminar bien, uno se empieza a preguntar si el asunto no se está alargando demasiado.

Hernán Guerschuny (El crítico, Una noche de amor, Doble discurso, Nahir), a esta altura un experimentado director que alterna aciertos y alguna película no tan lograda, como en Papá por dos, que no termina de acertar con el tono de la comedia.

PAPÁ X DOS
Dirección: Hernán Guerschuny. Elenco: Benjamín Vicuña, Celeste Cid, Lucas Akoskin, Julieta Poggio, María Gracia Omegna, Tati Fernández, Eugenia Guerty y Pablo Fábregas. Guion: Mili Roque Pitt y Matías Rodríguez. Fotografía: Mariano Pariz. Música: Loishka. Edición: Laureano Rizzi. Dirección de arte: Matías Martinez. Distribuidora: BF París. Origen: Argentina, 2025. Duración: 105 minutos.

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