Dos hermanos en el Sur, películas familiares, una relación entre hermanos que se presenta de manera fragmentada y poco lineal. Una película chica, íntima, que se desarrolla en en el marco espectacular de la Patagonia.
Leandro (Pablo Sigal) trabaja en un laboratorio donde se llevan adelante estudios genéticos, pero rápidamente la película nos plantea que el protagonista está en plena crisis. Para tratar de sobrellevar ese estado Leandro viaja a la Patagonia para instalarse en la casa de un amigo, pero sobre todo para conectarse con sus hermanos. El nudo de ese viaje será la relación con uno de ellos. Esa parte del relato está narrado combinando materiales en 8 mm registrados en los años setenta, aunque también se salta en el tiempo.
Lo cierto es que el paisaje patagónico es en parte protagonista de la este relato familiar, que trata con notable destreza por momentos, de juntar los retazos de una relación.
Si la película no llega a ser del todo satisfactoria se debe a que no todas las actuaciones son parejas y la diferencia entre los actores profesionales y los que no lo son, por momentos es demasiado notoria y no ayuda al desarrollo de la historia. Sorteando esos problemas, la película acompaña al protagonista en un rescate emocional que lo va a llevar a tomar una decisión sobre la vida que quiere empezar a cambiar de alguna forma u otra y que para lograr encaminarla precisa de recomponer esa relación familiar que parece quebrada definitivamente.
Los momentos de encuentro entre esos hermanos es lo que rescata al relato. Un tipo de cine que cada vez parece más perdido, entregado a la reflexión y a las emociones que ya casi no se encuentra.
SINTIÓ ALGO VERDADERO
Dirección: Manuel Salomón. Guion: Denise Goldman, Manuel Salomón. Elenco: Pablo Sigal, Katia Szechtman, Nicolás Yaya. Producción: Pablo Solomón. Origen: Argentina, 2025. Duración: 82 minutos.





