En 2022 una nueva estrella (una estrella doble) se asomó como promesa del cine de terror. Con su primer largometraje, Háblame, los hermanos Danny y Michael Philippou lograron un suceso de crítica y público. Y es que este film independiente australiano de horror sobrenatural, con una premisa simple pero efectiva y unos cuantos momentos espeluznantes, se metió en casi todas las listas de destacados de ese año y se aseguró la distribución internacional de A24, la productora detrás de la mayoría de los grandes títulos del género de los últimos 20 años. 

Este éxito, por supuesto, dio pie a la expectativa acerca de cuáles serían los próximos pasos de los hermanos australianos. Por lo pronto, la posibilidad de una secuela de Háblame estaba cantada desde temprano. Esta pasó a ser realidad concreta con el anuncio de la segunda parte para 2026, también dirigida por los Philippou, para algo que ya tiene pasta de franquicia. Pero en el medio llega la película que viene a confirmar la promesa. 

Haz que regrese es un nuevo film de horror sobrenatural, nuevamente filmado en Australia  aunque con elenco internacional y nuevamente distribuido por la escudería A24. Los protagonistas son dos hermanos adolescentes, Andy (Billy Barrat), que es el más grande, y Piper (Sara Wong) que no solo es unos años menor sino que además es ciega (apenas puede percibir formas) por lo que Andy se siente en el compromiso de cuidar de ella, un compromiso que se actualiza y refuerza ante la repentina y trágica muerte de su padre. 

Como a Andy le faltan todavía unos meses para cumplir la mayoría de edad y poder pedir la custodia de su hermana, ambos son enviados al cuidado de Laura (Sally Hawkins), una mujer que vive en una casa bastante aislada en el campo y que además custodia a Oliver (Jonah Wren Phillips), un niño mudo con graves problemas mentales y una presencia ominosa. Laura, que a su vez perdió una hija, los recibe con entusiasmo y, si bien es un poco intensa, parece bienintencionada. Pero con el correr de los días Andy va a ir dándose cuenta de que hay algo oscuro tras ella y los espectadores van a ir viendo que su accionar obedece a una agenda oculta que tiene que ver con su propia pérdida. 

Los Philippou vuelven a meterse en el mundo de la adolescencia, pero su aproximación dista aún más que en su primera película del típico teen horror. En Haz que regrese, la adolescencia es más que nunca un lugar de inseguridad y vulnerabilidad, donde la profundidad del horror que enfrentan los pone cara a cara con su propia inadecuación. Aquí también hay un hermano mayor que debe hacerse cargo del más chico y siente que no está a la altura. Andy tiene la carga de la responsabilidad por la seguridad de Piper y ella se resiste en su afán de ser independiente y sobreponerse a su discapacidad. Una complejidad que va a ser aprovechada con astucia por Laura para introducir una brecha entre ambos. 

El horror aquí está dentro de la familia, en la original (como más tarde se descubre) o en la sustituta. Un lugar que ha sido ampliamente explorado por varias películas de terror moderno, y que además introducen como tema recurrente el duelo, o sobre todo su incapacidad de procesarlo, como en Hereditary de Ari Aster (una influencia notable en los Philippou), en The Babadook de Jennifer Kent o Relic de Natalie Erika James, estas dos últimas también australianas. El dolor, la pérdida y la culpa parecen parte de la materia prima de muchos de  los nuevos realizadores del género. En este caso es también la incapacidad de aceptar la muerte lo que lleva al personaje de Laura a una espiral de locura. 

Si hay un estado de ánimo presente en haz que regrese es la incomodidad. Los Philippou juegan al límite con la tolerancia de los espectadores y son las escenas protagonizadas por el pequeño Oliver las que más pueden hacerlos sufrir. Los hermanos acuden a un arsenal variado de recursos para atormentarlo. Desde un found footage ritual  lleno de drops de VHS que por un lado velan y por otro lado aportan más sordidez, hasta impresionantes escenas de un gore de efectos prácticos que pueden hacer apartar la mirada de la pantalla. La incomodidad es también gestada por las situaciones que genera Laura, una Sally Hawkins increíble como una villana manipuladora, quebrada y por eso mismo despojada de cualquier límite, que se presenta con una fachada amable de un new age casi cringe.

Haz que regrese es una película mala onda, o de mal rollo como suelen decir los españoles. Un film asfixiante y claustrofóbico, incluso cuando muchas escenas transcurren al aire libre y plena luz del día, y que confirma a los Philippou como autores a tener en cuenta en el panorama del horror moderno. 

HAZ QUE REGRESE
Bring Her Back. Guión y Dirección: Danny Philippou, Michael Philippou: Intérpretes:  Billy Barratt, Sora Wong,  Sally Hawkins, Jonah Wren Phillips, Sally-Anne Upton. Fotografía: Aaron McLisky, Música: Cornel Wilczek. Edición: Geoff Lamb. Diseño de Producción: Vanessa Cerne. Origen: Australia, 2025. Duración: 104 minutos.

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