Treinta años, ocho películas y cientos de kilómetros corriendo para salvar al mundo. Misión imposible llegó al cine para entregar películas populares, con Tom Cruise como productor y creador de un estilo que todos pueden reconocer. Los primeros episodios de la saga fueron encargadas a grandes directores cómo Brian de Palma y John Woo y a partir de la tercera, la búsqueda fue distinta hasta llegar a Christopher McQuarry para que se haga cargo de una saga afianzada y que aseguraba diversión y gran espectáculo.
Cuando se estrenó Misión imposible – Sentencia mortal se anunció que era apenas la primera parte de la última aventura de Ethan Hunt para el FMI (que no es el organismo que nos presta plata), y con ese aviso los fanáticos de la saga se prepararon para ver algo grandioso. Y así fue.
Los más conocedores del género, con espías que cargan el peso del destino mundial, seguramente advirtieron que la nueva entrega tenía constantes homenajes a James Bond. La historia de Sentencia mortal incluyó a un conocido del protagonista de antes de que aceptara ser espía y vivir en las sombras, pero el villano resultó ser algo tan intangible cómo la Inteligencia Artificial. Un ente ultra poderoso que llegó a la conclusión que lo mejor para el mundo es una buena matanza producida por los misiles atómicos de los países que tienen esa tecnología
En la segunda entrega del final, el bueno de Ethan tiene la llave para entrar el disco donde se encuentra el ente cuasi maligno y entonces, la presidenta de los Estados Unidos de Norteamérica le pide que se entregue con llave y todo.
De cierta manera, la octava película de la franquicia le entrega a su público un fan service bastante escandaloso, con flashbacks que traen al presente personajes de anteriores entregas. Esos tramos autocelebratorios y la cantidad de veces que explican la trama vuelven al relato algo reiterativo y para este modesto escriba, exhibe varios problemas del cine en la actualidad, como la sobreexplicación. Ethan y su equipo se las van a ingeniar para llegar al final de la misión, pero en el camino esta vez dejan los jirones y enfrentan fantasmas del pasado que vuelven para cerrar algunos arcos dramáticos.
Fuera de las objeciones, de nuevo, el exceso de explicaciones o el tono sentencioso que tiene por momentos, Misión: Imposible – Sentencia Final deja alta la vara de la emoción por los treinta años de aventuras que lideró Tom Cruise en su cruzada porque siga existiendo ese rito inigualable de sentarse en una sala a oscuras y compartir con otros una película*.
*Sabemos que las funciones habituales apestan por los celulares, el pop corn y sobre todo por la gente que se siente habilitada para comentar la película o hablar del cumpleaños de la tía Coca. Pero no podemos hacer nada por solucionar eso.
MISIÓN: IMPOSIBLE – SENTENCIA FINAL
Mission: Impossible – The Final Reckoning. Dirección: Christopher McQuarrie. Elenco: Tom Cruise, Hayley Atwell, Ving Rhames, Simon Pegg, Esai Morales, Pom Klementieff, Henry Czerny, Holt McCallany, Janet McTeer, Nick Offerman, Hannah Waddingham, Tramell Tillman y Angela Bassett. Guion: Christopher McQuarrie y Erik Jendresen. Fotografía: Fraser Taggert. Edición: Eddie Hamilton. Música: Max Aruj y Alfie Godfrey. Distribuidora: UIP (Paramount). Estados Unidos/2025. Duración: 169 minutos.





