Stella Goldschlag era una joven judía que en el Berlín de 1940 se dedicaba a brillar en las fiestas y en los clubes nocturnos. Los nazis gobernaban pero allí la guerra apenas se vislumbraba y la chica mientras tanto soñaba con poder viajar a Estados Unidos para brillar en Broadway pero no era fácil conseguir el pasaporte y la visa, así que dentro del jolgorio que ella pretendía sostener, las sombras del drama se veían avanzar.

Después de ese comienzo alegre, la pantalla funde a negro y empieza la verdadera historia. La guerra ya se siente en la capital alemana, las leyes opresivas de persecución contra las judíos se han implantado, mientras Stella ya dejó atrás su sueño estadounidense y trabaja en una fábrica.

Trata cada tanto de volver a cantar y busca maneras de sobrevivir en el infierno, además de salvar a sus padres que tienen con ella una relación compleja y a los que nunca los convenció con lo del jazz ni el estilo libertino de Stella, que era seductora y sensual con varios de sus amigos.

La historia de Stella es real y la película de Killien Riedhof intenta contarle de la manera más objetiva posible, basándose en el juicio a la que fue sometida la protagonista después de la guerra.

Stella, una vida tiene una puesta deslumbrante, decisiones estilísticas interesantes tales como una nerviosa cámara en mano que le da un tono actual muy interesante, pero el mayor mérito es de la actriz Paula Beer que se mete en ese personaje de manera visceral.

En distintas declaraciones el director dijo que buscaba no juzgar a su personaje y dejarle al espectador la tarea de sopesar los límites morales que Stella sobrepasó en su esfuerzo por sobrevivir. En ese camino, la película no se ahorra truculencias y golpes bajos, mostrando los momentos en que Stella se transforma en una entregadora de la Gestapo y marca gente para ser enviada al exterminio. El problema es que oculta información y no hay que ser un genio informático para bucear en Internet y enterarse de que Stella Goldschlag terminó sus día siendo una rabiosa antisemita.

Con sus falencias y esa desinformación a cuestas, la película de todas maneras buena si uno quiere volver a esos horribles días en que unos sujetos enloquecidos fueron amos y señores de la vida de millones de seres humanos.

STELLA, UNA VIDA
Stella, una vida (Stella. Ein Lieben, Alemania-Suiza-Austria-Reino Unido/2023). Dirección: Kilian Riedhof. Guion: Marc Blöbaum, Jan Braren y Kilian Riedhof. Elenco: Paula Beer, Jannis Niewöhner, Katja Riemann, Lukas Miko, Bekim Latifi. Fotografía: Benedict Neufels. Música: Peter Hindertür. Edición: Andrea Mertens. Distribuidora: CDI. Duración: 121 minutos.

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