Partió de mí un barco llevándome, la película de Cecilia Kang, argentina de origen coreano que con su primera película, Mi último fracaso (entrevista aquí), formó parte de la sección nacional de la 31° edición del Festival de Mar del Plata, retoma el tema de la memoria, pero si en su opera prima se trataba sobre la familia y amigos con la perspectiva de la identidad coreana desde la vida en Argentina, aquí ese interés se amplia hacia un tema doloroso que arrastran varias generaciones y sigue sin tener una reparación histórica en Corea del Sur.

Se trata de las llamadas «mujeres de confort», jóvenes coreanas que eran engañadas con la promesa de trabajo para termina como esclavas sexuales del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial.

Con el testimonio de una de aquellas muchachas, Hwang Geum-ju, extraído del libro «Comfort Women, an unfinished ordeal. Report of a Mission», publicado por International Commission of Jurists en 1994, el documental de Kang esquiva lo esperable -que en este caso bien podría ser el testimonio de una o varias víctimas-, y en cambio, realiza una interesante operación que enlaza la tragedia de aquellos años con el presente, en donde la voz de las mujeres se deja oír en su búsqueda por igualar derechos, un debate que en Argentina tiene una especial relevancia.

La directora pone en el centro del relato a una joven estudiante de actuación (Melanie Chong), que por su encargo, debe memorizar parte de la desgarradora carta de Hwang, que describe lo que pasó en un barracón en donde día tras día debía satisfacer a los soldados del imperio japonés, y también cuenta lo que pasó luego de la guerra, cuando la sociedad condenaba a las mujeres que no se casaban.

Esta última exigencia social entronca la historia con Argentina, cuando la futura actriz ensaya sus líneas con su madre, momentos en que la mujer retoma su propio calvario matrimonial como víctima de violencia de género durante años hasta que su esposo la dejó.

Sin embargo, Partió de mí un barco llevándome -línea extraída del poema «Árbol de Diana», de Alejandra Pizarnik- es una película luminosa, que si bien tiene como centro a la memoria y la disculpa y la reparación que no llega de parte del gobierno japonés a las víctimas, también tiene la vitalidad de la juventud encarnada en la protagonista, que tomando como propia la tragedia colectiva y la de su propia madre, asume que el único camino sigue siendo recordar y honrar a las mujeres. Y como argentina, también reconciliarse con sus orígenes.

PARTIÓ DE MÍ UN BARCO LLEVÁNDOME
Partió de mí un barco llevándome. Argentina/Singapur, 2024. Dirección: Cecilia Kang. Guion: Virginia Roffo. Intérpretes: Melanie Chong, Hae Kyung Jeon, Alex Chong, Eunice Cho, Mora Lestingi, Julio Chávez. Duración: 81 minutos.

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