Antonio Formato es un pianista argentino. No es un artista masivamente popular pero es uno consagrado y reconocido que goza de consideración en el ámbito de la música clásica. Ha tocado con orquestas prestigiosas, ha girado por el país y por el mundo, es docente, conduce un programa de radio y se hizo acreedor de unos cuantos premios y reconocimientos.
A la hora de abordar un documental sobre un personaje así hay más de un camino a seguir. El más frecuente, el que se elige en la mayoría de los films sobre artistas, es el de cubrir su vida y su carrera, en todo o en parte, con entrevistas al mismo y a personajes que lo conocen y pueden contar cosas sobre él. Ese relato en general se apoya de la mayor cantidad de material de archivo que se encuentre disponible, tratando de dar un pantallazo abarcativo y dar cuenta del por qué del éxito, el mito o la influencia.
Ese camino no es el que eligieron José Luis Nacci y Elena Konieczny para contar, o más bien mostrar, a un personaje como Formaro. Retrato de un pianista es un documental que no pretende ser una biografía del artista con vida y obra en recorrido cronológico. No hay entrevistados salvo el propio protagonista, ni voz en off que relata, ni tampoco material de archivo.
Se trata más bien de escenas en la vida, los realizadores siguen al pianista en un lapso de tiempo y este va contando lo que le surge según suceden los acontecimientos, los encuentros y los recuerdos. A veces Formato dialoga con alguien, alumnos, colegas, familia, pero la voz en su mayor parte es la suya y lo que escuchamos son sus opiniones, sus pensamientos y a veces sus anécdotas.
Sabemos que Formaro es un pianista prestigioso y reconocido, pero no hay un recorrido de su trayectoria. Quien no está al tanto de su historia la intuye porque el film no le da más información al respecto que la que el propio pianista desliza en la charla. El film en ese sentido es puro presente con un pasado al que se alude.
Así, durante este recorte temporal, Nacci y Konieczny lo siguen durante una gira por Chile y otra por el interior del país, lo muestran en las clases que dicta, en los ensayos, en sus momentos de descanso en una casa en la costa, en las reuniones con sus familiares, en la grabación de su programa, en el momento que recibe algún reconocimiento oficial y también vemos fragmentos de algunos de sus conciertos, como solista o con orquesta, tanto en lugares pequeños como en salas de gran envergadura como la del Teatro Colón.
Los realizadores siguen al artista para intentar captar en él algo que tiene que ver con una dimensión más espiritual, con su interioridad, con aquello que lo moviliza. Y si el film funciona e interesa es sobre todo porque además de ser un gran músico, Formaro es un excelente narrador, uno capaz de captar fácilmente la atención del espectador con sus historias. Y es, además, alguien que tiene un conocimiento erudito sobre la música, sobre la historia de su instrumento y sobre la historia en general.
José Luis Nacci y Elena Konieczny ya vienen trabajando juntos desde el anterior y primer largometraje dirigido por Nacci, Soy Ringo (2014), donde Konieczny ofició de Script Doctor. Este es el primer largo que dirigen en conjunto. El anterior documental era sobre el boxeador Ringo Bonavena centrado en su asesinato en 1976 en Reno, Nevada. Un documental que era de corte más convencional. Acá van claramente por otro lado, no solo porque el protagonista está vivo y presente sino porque la manera de encararlo es más libre
Formaro comparte su pasión por el piano y esta pasión no se limita a tocarlo sino también a saber todo lo posible sobre él, sobre su historia, las marcas de renombre, el sonido característico de una época o las formas de ejecución en diferentes tiempos y lugares. Formaro es capaz de fascinar en los momentos en que cuenta por ej, la historia de los pianos alemanes de antes de la segunda guerra o sobre la importancia del aprendizaje del piano por parte de las familias obreras argentinas a principios del siglo XX.
En gran medida Retrato de un pianista es efectivamente un film sobre la pasión. Algo que su protagonista demuestra todo el tiempo en su lugar de artista, formador y divulgador. Está en la pasión por la música, por aprender y enseñar, en sus recuerdos familiares o en la gratitud y el recuerdo sentido por sus maestros a los cuales tributa en más de una oportunidad. Está también en la fascinación que manifiesta por los pequeños teatros de provincia y las historias que encierran sus salas y sus instrumentos. Aunque en su caso no es la pasión solamente sino además su asombrosa capacidad de transmitirla.
RETRATO DE UN PIANISTA
Dirección: José Luis Nacci, Elena Konieczny. Protagonistas: Antonio Formaro, Eduardo Chino Orueta, Maximiliano Coria, Eduardo Gato Peña. Guión: José Luis Nacci, Elena Konieczny. Fotografía: Florencia Velozo, Luciano Nacci. Música: Antonio Formaro. Montaje: Luciano Nacci. Diseño de arte: Santiago Cánepa. Producción: José Luis Nacci ,Elena Konieczny. Origen: Argentina. 2025. Duración: 68 minutos.





