Es sabido que fue gracias a Max Brod, y más precisamente a su traición, que hoy podemos disfrutar de la obra de Franz Kafka. Desoyendo el pedido de su amigo de quemar sus manuscritos después de su muerte para que desaparezcan irremediablemente de la historia, Brod hizo todo lo contrario, publicó los escritos hasta entonces inéditos y dedicó gran parte de su vida a difundir su obra. A partir de entonces, el aspirante a escritor que había editado algunas obras con poca repercusión y que nunca conoció el éxito en vida, se convirtió post-mortem en uno de los escritores más importantes e influyentes de la literatura del siglo XX, además de un personaje icónico que coronó su estatus de leyenda con su propio adjetivo: “kafkiano”. 

Para encarar un film sobre un personaje semejante, la idea de tomar no sólo su biografía sino su lugar en la historia y en la cultura universal, y hacerlo con una puesta no convencional, puede parecer hasta pomposo pero no deja de sonar interesante. Pero como diría un famoso mentalista: Puede fallar.

Agnieszka Holland es una directora veterana, prolífica y premiada, con una filmografía importante en cantidad de películas y series, que a lo largo de su carrera ha ido oscilando entre el cine de autor y el llamado “Cine de Qualité”. La realizadora polaca dirige y coescribe esta biopic del célebre autor de «El proceso» y «La metamorfosis», arrancando desde su infancia hasta su muerte temprana, ampliando su mirada a la estela que dejó en aquellos que lo conocieron e incluyendo además su influencia y legado en la cultura universal,

Una parte del film va mostrando los principales eventos en la vida de Franz Kafka, interpretado en su adultez por el alemán Idan Weiss: la difícil relación con su autoritario padre, la más amorosa con su madre y hermanas, sus vaivenes románticos con diversas mujeres, su frustrante empleo administrativo, sus intentos de labrarse una carrera literaria y sus amistades en el mundillo intelectual de Praga, donde transcurre la mayor parte de la acción, en particular con Max Brod, quien terminaría  siendo su presentador al mundo. 

Otra parte va siendo narrada por los personajes que rodearon a Kafka: su hermana, su tío o el propio Brod, quienes, a través del recurso de romper la cuarta pared, se dirigen de frente al espectador. Además se extiende el periodo abarcado más allá de la muerte del autor, incluyendo las maneras, por lo general trágicas, en que estos personajes terminaron sus vidas (no mucho) después. 

Franz es una biopic que intenta ser descontracturada con su objeto, escaparle a la solemnidad y a lo impostado y lo hace, por un lado, mediante un relato no lineal, una edición fragmentada, el uso de unas transiciones más o menos ingeniosas, y la inclusión de momentos documentales que quieren mostrar la influencia y el impacto cultural tanto de la obra como del personaje. 

Así el relato alterna entre estas dos líneas. Una es la biopic más convencional, cargada y solemne que intenta respirar mediante trucos formales Otra que es la de los momentos documentales en los que se sigue a unos guías turísticos en la Praga contemporánea mostrando las huellas de Kafka en la ciudad. Desde el famoso Museo dedicado al autor en la capital checa, a una hamburguesería bautizada con su nombre. Como para incorporar el costado pop, un recurso propio del documental/reality de plataforma, que lo único que consigue es volver al film liviano en el peor sentido. 

Holland ya tiene un antecedente temible de biopic de un genio universal con La pasión de Beethoven (2006), una torpe y pomposa mirada a lateral al genio desaforado de Ludwig Van, con un Ed Harris sobreactuando hasta el delirio y unas parrafadas imposibles. Franz no alcanza esas cimas del lugar común altisonante pero su resultado es claramente fallido.

En su intento de amalgamar estas vertientes ficcional y documental, Holland se queda con dos películas que no pegan entre sí y no fluyen naturalmente. Lejos de mostrar una perspectiva más rica, una mirada más abarcativa, lo que hace es hundir el relato en lo artificial y lo banal. Como en una tragedia griega, huyendo de la pretenciosidad va corriendo de frente hacia ella.

FRANZ
Dirección: Agnieszka Holland. Intérpretes: Idan Weiss, Jenovéfa Boková, Carol Schuler, Sebastian Schwarz, Katarina Stark, Aaron Friesz. Guión: Marek Epstein, Agnieszka Holland, sobre una historia de Mike Downey. Fotografía: Tomasz Naumiuk. Música: Mary Komasa, Antoni Komasa-Lazarkiewicz. Edición: Pavel Hrdlicka. Diseño de Producción: Henrich Boraros. Origen: República Checa, Alemania, Polonia. Duración: 127 minutos.

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