Enid Blyton es una autora británica que escribió unos cuantos libros infantiles, muchos de ellos agrupados en sagas o series. Una de estas es su serie de libros The Faraway Tree, cuatro volúmenes publicados entre 1939 y 1951, que sigue la historia de tres niños y su encuentro con un árbol gigante que es en realidad el portal a un mundo de fantasía. Blyton no fue aquí una autora tan conocida pero sus libros se publicaron en castellano, entre ellos los de esta misma serie que fue lanzada como El bosque encantado.
En Inglaterra Blyton fue tremendamente popular y sus libros han sido fenómenos de venta. Varias de sus obras fueron adaptadas a la pantalla, sobre todo en formato serie, aunque a esta saga recién ahora le toca una adaptación no animada. El árbol mágico adapta el que en realidad es el segundo libro de la serie, «The Magic Faraway Tree» en su versión original, que en español se llamó «El árbol lejano» o «El árbol muy muy lejano», depende la edición.
Tim (Andrew Garfield) y Polly (Claire Foy) son una pareja moderna. Ella diseña productos para una empresa de electrodomésticos. El se encarga de las tareas de la casa y el cuidado de sus tres hijos, Beth, Joe y Fran. Una adolescente, un niño y una niña totalmente urbanos, nativos digitales y permanente conectados a videojuegos, redes sociales y contenido online que no conciben una vida por fuera de la nube de internet y el consumo ininterrumpido.
Cuando Polly es despedida de su trabajo resurge en la pareja la idea, que en realidad es un viejo proyecto, de irse a vivir al campo y vivir de lo que da la tierra. Con la idea de revivir aquel sueño juvenil parten junto a sus hijos a una granja en medio del campo para cultivar tomates. Obviamente, el sueño de los padres es la pesadilla de los hijos que ven en ese nuevo destino una caída en la pobreza y el primitivismo.
Pero resulta que en el bosque cercano pasan cosas. Y, acudiendo a una misteriosa invitación, Fran, la más introvertida del grupo, se topa con el árbol mágico, descubriendo un mundo oculto habitado por seres fantásticos, como el hada Sedosa, el gruñon Cara de Luna o el ingenuo Hombre Cacerola, quienes le dan la bienvenida y la invitan a conocer ese mundo extraño, maravilloso y no siempre seguro.
Mientras sus padres están muy ocupados luchando contra los obstáculos materiales que se anteponen a su emprendimiento, Fran invita a sus escépticos hermanos a compartir la experiencia y los tres terminan haciendo buenas migas con sus nuevos amigos sobrenaturales. Mientras disfrutan las delicias que se les ofrecen, viven aventuras y corren algunos peligros, los tres chicos adquieren una nueva perspectiva de la vida y de su propia situación familiar.
Hasta su muerte en 1968, Bayton disfrutó de una enorme celebridad en su país pero también fue bastante criticada y ninguneada por la crítica y también blanco de unas cuantas acusaciones que hicieron que las nuevas versiones de su obra hayan sido bastante retocadas para acomodarse a los tiempos y, sobre todo, para evitar la controversia. El guión de Simon Farnaby va en esa dirección, la de hacer la obra más amable para el espectador contemporáneo, que en este caso sería uno más o menos progresista. Aunque también es posible que entre sus lectores haya algunos conservadores (o medio fachos) y estos son los que probablemente vayan a revolear la acusación de Woke.
Porque en definitiva lo que hay en esta versión es el intento de ir a contrapelo de aquello de lo que se acusaba a Blayton. Es decir, donde se la acusó de racismo, clasismo y relegar a la mujer a un lugar de sumision e inferioridad, ahora tenemos inclusión racial (varios de los personajes pertenecen ahora a minorías), una familia de clase media progre que quiere reinventarse sin responder a las espectativas sociales, y una perspectiva de género más avanzada (el personaje de Beth es abiertamente feminista y ademas, al principio, Tim es el varon a cargo de la casa, mientras Polly es la mujer proveedora que sale a trabajar afuera). Y, no menos importante, hay además un mensaje anticorporativo y pro-emprendedurismo.
Ben Gregor es un realizador con experiencia mayormente en series, cuyo largometraje anterior que fue además su ópera prima, Streetdance Kids, es una comedia adolescente y musical. Algo de eso está también presente en El árbol mágico con el agregado fantástico.
La construcción del mundo de fantasía que pone en escena es colorinche, chillona y plenamente digital. Una estética que contrasta con la de la casa de campo que es, a propósito, completamente analógica, y que, según los mismos responsables aclararon, todo lo que la conforma es real y fue construida con objetos rescatados para dar la sensación de autenticidad.
La película es un divertimento amable y es entretenida en su mayor parte porque está llena de gags. Sí, es una historia de fantasía, y a la vez un drama familiar, pero sobre todo es una comedia. El guionista y principal promotor del proyecto, Simon Farnaby, direccionó el material para ese lado que privilegia el humor. Y se reservó además un papelito como un campesino con un acento cerrado e inentendible. Hay varios personajes que son unidimensionales (ya su propio nombre los define) y aun así están bien delineados y resultan queribles. Pero si hay alguien que brilla aquí es Andrew Garfield que, si bien termina siendo un secundario, su soñador y voluntarioso Tim aporta vulnerabilidad, simpatía y un optimismo (casi) inmune a los múltiples obstáculos.
Hay una parte emotiva que se reserva para el final, que es de algún modo previsible y esperable, aunque el humor nunca se deja de lado. Lo que al final los autores pretenden dar es un mensaje positivo en favor de volver a la tierra, a los vínculos reales y una clara invitación a desconectarse de la locura de la vida moderna y del flujo virtual. Un mensaje que la propia Enyd Blyton no hubiera considerado y posiblemente ni siquiera entendido. Pero, fiel o no al material original, El árbol mágico, la película, es disfrutable y funciona en sus propios términos.
EL ÁRBOL MÁGICO
The Magic Faraway Tree. Dirección: Ben Gregor. Intérpretes: Andrew Garfield, Claire Foy, Delilah Bennett-Cardy, Phoenix Laroche, Billie Gadsdon, Nonso Anozie, Nicola Coughlan, Dustin Demri-Burns, Rebecca Ferguson. Guión: Simon Farnaby, sobre la novela de Enid Blyton. Fotografía: Zac Nicholson. Música: Isabella Summers. Edición: Gary Dollner. Diseño de producción: Alexandra Walker. Origen: Reino Unido. Duración: 110 minutos





