La primera sensación ante los minutos iniciales de la nueva película de la productora A24 (Midsommar), es que no se parece a casi nada que se haya visto antes. La sensación se mantiene cuando uno sale de la sala y ahí sí uno entiende que estuvo ante algo serio que vale la pena.
Hay distintas maneras de afrontar esta primera película de Kane Parsons, una es sentarse en la butaca sin información, virgen de todo lo que tiene el tema de las backrooms y otra es sabiendo todo lo que alimenta el historial del tema. Así que hagamos esto: si usted estimado lector quiere entrar al cine sin saber nada previo, deje acá mismo la lectura de ésta reseña, pero si puede más la curiosidad, siga leyendo que vamos a tratar de explicar que hay con los backrooms Y después analizamos la película.
En una época existía algo que se llamaba “leyenda urbana” -en España se los llamaba bulos-, historias de terror de circulación popular, como la niñera que cocina al horno al bebe de sus patrones, la familia que se trae un perro desde Brasil y resulta ser una rata, el galán que se levanta una señorita en un boliche y se despierta en una bañera llena de hielo y sin un riñón, etcétera. Se trataba de historias de comprobación imposible pero que eran conocidas por todos. La proliferación de la redes sociales terminó por crear un término global para estos relatos que ahora se conocen como creepypasta. De esos relatos hay uno que hizo carrera: el de los backrooms.
¿De qué se trata? Son básicamente espacios liminales, bueh, se complicó la cosa, esto no es sencillo. Los espacios liminales son lugares extraños, habitaciones vacías llenas de misterios, algo que supongo que trabaja con el “horror vacui”, algo así como el horror instintivo a los espacios vacíos. El asunto empezó a acumular seguidores que subían fotos de habitaciones cuya solo imagen inspiraba inquietud -los que conocen bien el tema hablan de distintas capas y de monstruos horribles-. Así, en 2019 apareció en las redes un adolescente de 16 años que se apoderó del concepto y empezó subir cortos inspirados en los backrooms que sumaba millones de visitas y tanto creció el asunto, que los capos de A24 se comunicaron con el joven que revolucionó ese nicho de youtube y le dieron diez millones de dólares para que se filme algo vinculado al tema.
Y así tenemos a un director de 21 añitos que guiado por James Wan y Osgood Perkins, entre otros, está rompiendo la taquilla de los cines justo cuando parecía que el cine se moría. Para que quede claro que entre Obsesión de Curry Barker y The Backrooms, se cargaron a The Mandalorian, la película con la que la saga Star Wars pretendía revivir de entre os desastres de los episodios 7, 8 y 9.
Y ahora si, hablemos de la película.
Clark (Chiwetel Ejiofor) es un arquitecto, separado, que dirige una tienda de venta de muebles a la que no entra ni un solo cliente. El hombre tiene una psiquiatra, la doctora Mary Kline (Renata Reinsve) que lo trata por sus distintos problemas como depresión y alcoholismo. Y si bien el paciente está un poco perturbado, la psiquiatra tiene un pasado que claramente la marcó de por vida.
Una noche Clark, que duerme en un rincón de su local, descubre un portal que lo hace entrar a una especie de laberinto de pesadilla.
La película se toma el tiempo necesario para transmitir la inquietud que va tomando al protagonista y mete al espectador en ese misterio insondable que proponen las blackrooms. Por supuesto que una vez que cuando la doctora que atiende a Clark se entera de lo que pasa, no le cree.
Mejor es no adelantar todo el resto pero el humilde consejo desde aquí es que una vez en la butaca hay que dejarse llevar por la película, que aunque tiene distintos referentes y modelos, es lo sufrientemente diferente para pensar en Kane Parsons como alguien que da un batacazo -en el comienzo de su promisoria carrera- en una industria que necesita renovarse de manera urgente después de una seguidillas de blockbusters olvidables y que de repente se ven jaqueados por directores veinteañeros provenientes de YouTube, que de golpe se ha vuelto una cantera de creadores que parecen haber dado el golpe acertando con zeitgeist, es decir, el espíritu de estos tiempos.
BACKROOMS: SIN SALIDA
Backrooms. Dirección: Kane Parsons. Elenco: Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett y Lukita Maxwell. Guion: Will Soodik, basado en la serie de Kane Parsons. Fotografía: Jeremy Cox. Dirección de arte: Danny Vermette. Edición: Greg Ng. Música: Edo Van Breemen y Kane Parsons. Distribuidora: Imagem Films. Origen: Estados Unidos/2026. Duración: 111 minutos.





