Una pareja que ha perdido a su hija en la plaza, una abuela que reparte volantes para ver si los padres de los otros niños han visto algo. Cuando empieza la película la búsqueda ya lleva tres meses, la pareja está desesperada, la abuela no encuentra consuelo y la policía les insiste en que esperen que ellos están haciendo su trabajo. Lo que arranca como un thriller, lentamente se va transformando en otra cosa.

Yeo Siew Hua se despega la narración clásica, va y vuelve en el pasado para saber que pudo haber pasado con la pequeña Bo mientras en el tiempo presente la pareja de Junyang (Wu Chien-Ho) y Peiying (Anicca Panna) se va desintegrando.

El relato se abre en abanico, las cámaras de la policía y de tránsito filman el departamento de la pareja esperando que aparezca el secuestrador pero en lugar de eso, se encuentran grabaciones en la puerta del departamento donde parece que un voyeur los ha estado espiando hace meses.

Los ojos extraños de este mundo son todos, porque todos tienen teléfonos con cámaras, todos parecen estar vigilados y a la vez, todos parecen(mos) estar aislados.

La película da cuenta de la sociedad vigilada y paranoica  que en esa multiplicidad de miradas ajenas, envuelven a los seres humanos. Así que no hay que esperar un relato rutinario sino una película curiosamente melancólica, que a medida que avanza se vuelve un estudio de la vida de paranoia y soledad de estos tiempos, aunque ya lo anunciaba Serú Girán casi cinco décadas atrás.

OJOS EXTRAÑOS
Mo shi lu. Dirección y guion: Yeo Siew Hua. Reparto: Dirección de fotografía: Hideho Urata. Diseño de producción: James Page. Diseño de vestuario: Meredith Lee. Montaje: Jean-Christophe Bouzy. Música: Thomas Foguenne. Origen: Singapur / Taiwán / Francia / Estados Unidos, 2024. 126 Minutos)

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