La familia, las relaciones de padres, hijos y nietos, los secretos familiares y/o el duelo han sido buena parte de la materia prima de unos cuantos filmes argentinos a los largo de su historia pero en particular en la última década. Ana García Blaya ya había ubicado a las relaciones familiares en el centro de su Ópera Prima Las buenas intenciones (2019) en un relato de ficción que, como suele suceder, bebía un poco de su propia historia. Con La muerte es algo que le sucede a los demás, su primer largometraje documental, se suma a la tendencia de los documentales en primera persona realizados con material de archivo familiar.  

La de los García Blaya es una familia bastante numerosa, y en el aparente centro de esa constelación se encuentra su abuelo, Alberto, quien a pesar de su numerosa descendencia de hijos y nietos, lo vemos hoy viviendo solo con su gato y visitado esporádicamente por una de sus hijas y por Ana, la propia directora, quien en determinado momento decide empezar a filmar esos encuentros. Alberto es todo un personaje: lúcido, ingenioso, creativo e independiente. A lo largo de los años fue armando una suerte de diario ilustrado, con recortes, reflexiones, listas de gustos y disgustos personales que van conformando un retrato encuadernado de sí mismo, un verdadero tesoro que Ana incorpora a la narración en varios momentos, como comentarios de lo que viene sucediendo.

Pero a pesar de su simpatía Alberto no parece haber sido un buen padre, ausente como estaba en sus asuntos, sus amigos y negocios. Eso explica quizás porque su numerosa prole parece haber perdido el contacto. En especial, su hijo preferido Javier, el padre de Ana. Javier es el otro gran personaje, bohemio y también creativo, probablemente la inspiración del padre de Las buenas intenciones, lleva él mismo un registro de su vida en filmaciones y también en un cuaderno de dibujos y escritos, que va completando incluso en momentos difíciles como los de su tratamiento de quimioterapia. 

Ana ocupa el lugar del medio entre un padre y un hijo que seguramente se quieren pero que hace tanto se alejaron que  ya no saben cómo acercarse. En esa situación ya compleja, la enfermedad de Javier y su, de algún modo, previsible final no llegan a los oídos de Alberto por decisión de sus propios hijos. Esto se vuelve un secreto familiar pesado e incómodo, un malentendido doloroso que hace a Ana pensar que una decisión debe ser tomada.

El documental está conformado por los registros de Ana, las fotos y filmaciones familiares, los diarios de Alberto y Javier y algunas entrevistas, todo ello acompañado por el relato de en off de la directora que también aparece varias veces en cámara. García Blaya construye con todo ese material una reflexión conmovedora sobre los complejos lazos familiares, los mandatos, los rencores y el amor que, aun así, resiste. Hay mucho humor en el film y un espíritu lúdico que le permite tocar ese tema tan álgido y tan incómodo como es la muerte de manera emotiva y sin caer en el desborde, con sutileza y elegancia. 

LA MUERTE ES ALGO QUE LE SUCEDE A LOS DEMÁS – Competencia Oficial Argentina
De Ana García Blaya (Argentina 2026. 72 minutos)

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here