En el comienzo, un condenado muerte se confiesa con un cura y trata de contarle su vida como una forma de exculpar su conducta. Becket Redfellow (Glen Powell) cuenta entonces que su madre era una joven heredera de una familia millonaria y que tiró por la borda su oportunidad enredándose con un plebeyo que la embarazó. El resultado fue que la madre y su hijo se vieron obligados a sobrevivir fuera de la protección familiar, pero esa lejanía fue subsanada por la heredera inculcándole al hijo de que él es último en la lista de herederos, que con el tiempo, el dinero y la forma de vida a la que estaba destinado iban a llegar .
Así que el niño se volvió un hombre con la convicción de que con un poco de viento a favor, si se morían los otros herederos, él podría llegar a ser el que se quede con todo. Pero los herederos gozaban de buena salud y nuestro protagonista decide que es hora de ayudar al destino, acercándose a la familia para cargarse a sus molestos parientes que no mostraban interés en dejar de vivir.
La película dirigida por John Patton Ford -de quién lo último que conocimos fue La delincuente con Audrey Plaza,- trata de construir un film noir, algo satírico y con humor negro pero por desgracia, quien debe llevar la carga del relato es Glen Powell, que será pintón y con buen físico, pero carece del grado de intensidad y de tensión que necesita un personaje que asesina a sus parientes.
El relato se queda a mitad de camino por la falta de clima y de tono, algo que ni siquiera puede solucionar la gran Margaret Qualley, a la que le sobra carisma y levanta la película cada vez que aparece en la pantalla.
JUGADA MAESTRA
How to Make a Killing. Guion y dirección: John Patton Ford. Elenco: Glen Powell, Margaret Qualley, Jessica Henwick, Ed Harris, Bill Camp, Topher Grace y Zach Woods. Música: Emile Mosseri. Fotografía: Todd Banhazl. Edición: Harrison Atkins. Distribuidora: Diamond Films. Origen: Estados Unidos/2026. Duración: 106 minutos.





