Ossgood Perkins se ha venido labrando un lugar propio y personal en el cine de terror ya desde su primer largometraje La enviada del mal (2015), cuando para la prensa era todavía “el hijo de Anthony Perkins”, hasta lo que fueron las recientes Longlegs: Coleccionista de almas (2024), que supuso una suerte de consagración, y El mono (2025), donde la confirmó y a la vez desvió un poco la fórmula. A esta altura su predilección por el aspecto sobrenatural y un terror atmosférico y sugerente ya se pueden reconocer como marcas de un estilo propio que además ha demostrado cierta versatilidad, aún jugando siempre dentro de los límites del género, cuando introdujo en El mono rasgos de humor negrísimo y toques de splatter, con muertes que son tan brutales como desopilantes.
Líbralos del mal (un título local desconcertante y que no tiene mucho que ver con nada de lo que pasa en el film) es el sexto largometraje de Perkins, una coproducción entre Estados Unidos y Canadá, desarrollada y filmada en el otro gran país del Norte, en buena medida durante las huelgas de Hollywood de 2023 y en paralelo al rodaje de El mono. Sus tres actores principales son de esa nacionalidad, siendo la más reconocida Tatiana Maslany, a quienes varios podrán reconocer de series como Orphan Black o She Hulk y que ya trabajó con Perkins en la propia El mono.
Maslany interpreta a Liz, una joven pintora que está en pareja desde hace un año con Malcom (Rossif Sutherland), un médico de gran responsabilidad y jerarquía. Para su primer aniversario juntos, Malcom invita a Liz a conocer y pasar el fin de semana en unas cabañas que tiene su familia entre los bosques, en un sitio bastante alejado de la civilización aunque con todas las comodidades que la vida moderna puede ofrecer. Pero lo que apuntaba a un fin de semana romántico se va transformando en algo ominoso y amenazante. Pronto Liz empieza a notar que hay extrañas presencias en el bosque y la casa, ciertas entidades que la vigilan y acechan y cuya presencia tiene que ver con la historia secreta y oscura del lugar.
Se podría adscribir a Líbralos del mal a la moda relativamente reciente del Folk Horror, con un temática muy propia del subgénero que es el sacrificio. Como base el film no toma una mitología preexistente sino que crea una propia a partir de elementos tomados de aquí y de allá, de los faeries y goblins europeos y sobre todo de los yokai japoneses. Hay un repertorio de entidades, de seres primordiales, que se ven muy fugazmente al principio y recién se muestran en todo su esplendor en el último tramo, y que están entre lo más interesante y seductor de la propuesta argumental.
El guión de Nick Lepard, autor de Animales peligrosos (2025), se asienta sobre una idea no demasiado original, pero con potencial, que se desarrolla muy bien al principio pero que después se vuelve un poco previsible y con una supuesta vuelta de tuerca que se ve venir desde lejos. Es gracias a la puesta de Perkins que se mantiene la tensión pese a que uno ya se va imaginando lo que va pasar y es también gracias a la interpretación de Maslany, que se entrega por completo a la debacle mental y emocional de Liz, que uno se interesa por lo que va a pasar con el personaje.
Claramente lo más interesante del film es la dirección, la inventiva visual de Perkins, su gran capacidad de generar climas ominosos de manera sutil pero contundente, sin apelar a jumpscares ni trucos más obvios, sino a pura puesta en escena, encuadre, montaje iluminación y música. Su aproximación al horror es nuevamente la de velar su presencia la mayor parte del tiempo, anticiparlo, mostrarlo de manera fragmentada y no exhibirlo de frente hasta último momento. No hay casi gore en sus apariciones, todo va en la vena de un terror atmosférico, basado en la sugestión, en lo que acecha de manera lenta e inexorable con la certeza de que la presa no tiene salida. Está entonces en el talento de Perkins convertir un guión más o menos convencional en una experiencia más inquietante.
Por supuesto los monstruos son los monstruos y hacen lo que tienen que hacer debido a su naturaleza. Los villanos verdaderos, como suele suceder, son los seres humanos capaces de lo que sea con tal de conseguir lo que deseen, así sea a costa de quienes dicen amar. Hay aquí, y el propio director lo explicita, una crítica a la masculinidad tóxica pero no solo a la más evidente, que es la representada por Darren (Birkett Turton), el primo cretino de Malcom, que se aparece en la casa exhibiendo todo un repertorio de conductas misóginas de manual, sino a la más solapada, referida a quienes detentan la capacidad paradójica de sostener sus privilegios y todas las acciones cuestionables que de ahí se derivan, y a la vez no hacerse cargo y hasta percibirse deconstruidos y aliados. Esto es lo que se ve en Malcom quien, salvo lo que él consideraría un pequeño detalle problemático, logra convencerse a sí mismo de que es una buena persona y que de todos modos puede redimirse con otros actos supuestamente altruistas.
Líbralos del mal está filmada casi toda en una sola locación, la cual aprovecha muy bien, con pocos actores y una duración que no se extiende más de lo que la propuesta necesita. Es una película chica y, si se quiere, menor en la filmografía de su director, pero que contiene varias de sus marcas y es igualmente disfrutable
LÍBRALOS DEL MAL
Keeper. Dirección: Osgood Perkins. Intérpretes: Tatiana Maslany , Rossif Sutherland, Birkett Turton, Eden Weiss. Guión: Nick Lepard. Fotografìa: Jeremy Cox. Música: Edo Van Breemen. Edición: Graham Fortin, Greg Ng. Diseño de Producción: Danny Vermette. Origen: Estados Unidos, Canadá. Duración: 99 minutos.





