Nora Borg (Renate Reinsve) es una actriz de teatro consagrada. Agnes Borg (Inga Ibsdotter Lilleaas) es historiadora y es la hermana de Nora. Gustav Borg (Stellan Skarsgård) es un célebre director de cine que no filma hace unos cuantos años y es el padre de Nora y Agnes. La relación entre los tres tiene sus vaivenes y es a veces tirante, sobre todo entre Gustav y Nora quien acusa a su padre de haberlas abandonado de niñas luego del divorcio con su madre. Algo de razón tiene. Gustav quiere volver a filmar y quiere hacerlo con un proyecto muy personal, en parte porque aborda temáticas muy íntimas que tienen que ver con la historia de su madre y por otro lado porque quiere que el film lo protagonice Nora, con quien nunca trabajó antes aunque afirma que escribió el papel para ella.
Como es de prever, la propuesta que Gustav le hace a su hija, en un momento no muy oportuno porque lo hace a los pocos días del funeral de la madre, recibe una negativa rotunda, donde Nora aprovecha para lanzarle a su padre al rostro varias de las cosas que tiene atragantadas desde hace tiempo. Gustav decide continuar con el proyecto de todos modos y recluta para que lo protagonice a Rachel Kemp (Elle Fanning) una famosa actriz norteamericana que lo admira y además le daría al film una proyección internacional.
El noruego-danés Joachim Trier viene construyendo una filmografía notable que no le teme a temas densos como la incomunicación, la soledad, la identidad, el amor y el desamor, la culpa, o la incertidumbre ante la muerte y tiene el talento para hacerlo con solidez, emoción y hasta con cierta ligereza. Valor sentimental es su sexto largometraje, que viene de ganar el Gran Premio del Jurado en el más reciente Festival de Cannes, y despliega la capacidad que ya demostró en films anteriores, como la extraordinaria La peor persona del mundo (2021), de combinar con elegancia los pasajes más dramáticos, con momentos de gracia y hasta de humor, los momentos más desgarradores con otros más luminosos.
Nora es una actriz consagrada pero también una persona solitaria y frágil a quien le cuesta mucho relacionarse. Una primera escena donde sufre un ataque de pánico minutos antes del estreno de una obra que protagoniza la muestra en toda su vulnerabilidad. Gustav es una eminencia en el mundo del cine pero en su regreso se siente bastante inseguro y arrastra problemas no resueltos como el suicidio de su madre y la culpa por no haber estado cuando sus hijas lo necesitaban, algo que quiere reparar pero no sabe bien cómo. Mientras tanto Agnes parece ser la que mejor se las arregló, la que fue capaz de formar un familia y la que en su papel de historiadora intenta reconstruir la historia de su abuela que fue prisionera durante la ocupación nazi de Noruega, pero también ella carga con sus ansiedades y el peso de ser el sosten emocional de su hermana y su padre.
Trier se mete a fondo en las relaciones dañadas entre su trío protagonista, muestra a sus personajes en sus debilidades y no los juzga. Por el contrario se desprende una empatía, una mirada cálida, incluso amorosa para con ellos. Y va alternando en el relato el punto de vista de cada uno para entender en cada caso cuales son sus razones, su verdad y su dolor. Está claro que gran parte de la responsabilidad para que esto funcione recae también sobre los actores quienes responden con gran sensibilidad al desafío. Renate Reinsve es el alma de la película como lo fue también de manera extraordinaria en La peor persona… , Stellan Skarsgård vuelve a demostrar su oficio y talento con un personaje con muchos claroscuros e Inga Ibsdotter Lilleaas se convierte en la revelación con un personaje más complejo de lo que aparenta.
Se ha dicho de este que es un film “bergmaniano”, y no es difícil entender por qué. Los ecos de Bergman están a la vista, tanto en temática, ya que varios de los temas que mencionamos en un párrafo anterior forman parte también del universo del realizador sueco, tanto como en la puesta en escena. También podrían observarse las huellas de Antonioni o de Woody Allen, que van en la misma dirección, y si se lo pudiera emparejar con un director contemporáneo ese podría ser Noah Baumbauch, con quien comparte influencias e interés.
Como en otras películas de Joachim Trier, está planteada la relación entre la vida y el arte, en como el arte se nutre de la vida de los artistas, en cómo el artista usa el arte para saldar cuentas de su vida y en cómo el arte afecta la vida del artista de maneras saludables y no tanto. Pensar, por ejemplo, en el escritor de Reprise (2006) o el artista de La peor persona del mundo. Y a la vez, de fondo, está también una observación aguda sobre las vicisitudes del cine actual y las complejidades de hacer una película hoy. La necesidad artística vs. los requerimientos de la industria, como la necesidad de filmar en inglés y con una estrella, o la intervención en la producción de una plataforma y, a partir de esta, la posibilidad sugerida de que la película no pase por las salas
Hay varios temas planteados pero lo principal es la reflexión acerca de qué es una familia, la posibilidad de un legado y también qué es un hogar. En este sentido es fundamental el papel que se le da a la vieja casa familiar, que alcanza un estatus de personaje a partir de una composición infantil de Nora al principio del film que la dota de una voz propia.
Joachim Trier entrega aquí una obra madura y sólida, que encara la complejidad de las relaciones a través de la superposición de puntos de vistas con los diferentes tiempos, y también con los pasajes no siempre precisos entre realidad y ficción. Pero aun cuando se mete en todas estas complejidades y trabaja con estas capas superpuestas, no se siente como algo pretencioso. Y aun cuando hay un despliegue y hasta cierto virtuosismo en la puesta, el realizador siempre privilegia la emotividad.
VALOR SENTIMENTAL
Affeksjonsverdi. Dirección: Joachim Trier. Intérpretes: Renate Reinsve, Inga Ibsdotter Lilleaas, Stellan Skarsgård, Elle Fanning, Cory Michael Smith, Anders Danielsen Lie, Jesper Christensen. Guión: Joachim Trier, Eskil Vogt. Fotografía: Kasper Tuxen. Música: Hania Rani. Edición: Olivier Bugge Coutté. Diseño de Producción: Jørgen Stangebye Larsen. Origen: Noruega. Duración: 133 minutos.





