Este año culmina con la conclusión de que fue prolífico en películas mainstream dispuestas a romper con la idea de que el público no quiere demasiadas emociones fuertes y Babygirl se anota en el listado de relatos dispuestos a desafiar al espectador llevándolo a horizontes lejanos y no tan cómodos.

Romy (Nicole Kidman) es una ejecutiva de una importante corporación que un día pone en juego en su carrera, su familia y todo lo que la ha convertido en lo que es por una aventura amorosa con un pasante. Eso dice la sinopsis distribuida a la prensa, pero en realidad la película se encarga de que el espectador sepa que la vida sexual de Romi es bien activa y que en su matrimonio con Jacob (Antonio Banderas) sabe como poner ambiente y no dejar que la llama se apague. Cuando Romi se encuentra con Samuel (Harris Dickinson) está muy claro que ambos se atraen y que va a ser imposible frenar esa pasión, aunque la cabeza de Romi le diga que es una mala idea y el espectador también presienta que todo eso se dirige al desastre.

La película es eficiente en los momentos de tensión sexual y todo se vuelve un poco confuso, aunque para tener una idea, mucho de lo que se ve remite de manera clara a Nueve semanas y media, de Adrian Lyne.

La directora holandesa Halina Rijn aporta buenos climas y Nicole Kidman lo da todo para este relato con algo de thriller, que aporta algo de sensualidad al panorama de un cine que venía poco generoso en ese plano.

BABYGIRL, DESEO PROHIBIDO 
Babygirl, Estados Unidos/2024). Guion y dirección: Halina Reijn. Elenco: Nicole Kidman, Harris Dickinson, Antonio Banderas, Sophie Wilde, Esther McGregor, Vaughn Reilly y Victor Slezak. Fotografía: Jasper Wolf. Edición: Matthew Hannam. Música: Cristobal Tapia de Veer. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 114 minutos. Apta para mayores de 16 años. 

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