La Utopía es, desde que Tomás Moro haya escrito la novela homónima, una suerte de malentendido de la modernidad. El cine ha abordado largamente distintas posibles utopías, suponiendo que cualquier sueño personal lo fuera, desde la fiebre de oro en La quimera del oro de Chaplin hasta Fitzcarraldo de Herzog, pasando por gran cantidad de documentales que nos llevan a recorrer el planeta. En ese recorrido, este documental de Mirko Stopar nos lleva a un punto lejano y no tanto de la Argentina.
Rjukan, una localidad del sur de Noruega, nació casi como una utopía de la naturaleza. Extraña, ya que está a oscuras durante seis meses al año por su ubicación y entorno, la localidad se convirtió en cambio en un polo de desarrollo industrial en las primeras décadas del siglo pasado. Esa “utopía” de desarrollo capitalista generó un grupo de militantes sindicalistas, parte de una corriente de pensamiento que, entre comunistas y anarquistas, reivindicaba fundamentalmente la lucha específica de los trabajadores contra los capitalistas.
Stopar nació en Buenos Aires y hace 20 años vive en Oslo, la capital noruega. Ese encuentro biográfico y cultural lo llevó a buscar el modo de contar la historia de Ludvig Aas, un militante libertario (ya hablaremos de este concepto) y sindicalista que promovió el viaje de 35 trabajadores noruegos hacia Brasil, en busca de un espacio donde crear una comunidad utópica, sin patrones ni propiedad privada. El viaje se convirtió en una expedición al infierno, pero tal vez eso es lo que menos importa.
Mientras busca cómo contar ese viaje, Stopar une dos puntos de una historia del pueblo en penumbras, donde llegaron a instalar un espejo gigante para poder hacer llegar los rayos del sol a un pequeño espacio público, y que acunó ese sueño anticapitalista mientras crecía como punta de lanza de un desarrollo industrial, que tampoco llegó a consolidarse. En la búsqueda por encontrar la forma de contarlo, la película recorre esos 100 años tomando hitos, recuperando el sentido de las luchas de los militantes que se oponían a la propiedad privada y a la explotación del empresario capitalista, y la fantasía del paraíso inalcanzable que podía estar en Brasil, un espacio geográfico que en esa zona de Europa lejana de todo, era todavía una «Terra incognita”.
No deja de ser interesante cierta construcción que subyace en el documental, donde sueños y frustraciones, mayores unas, menores otras, nos permite pensar como ese fracaso del sueño libertario nos trae, un siglo después, la apropiación violenta de un término noble, para usarlo para defender al patrón y la propiedad privada, contra la que Aas y los utópicos noruego lucharon con su propia vida.
THE BRAZILIAN INFERNO – Políticas
De Mirko Stopar (Noruega / Argentina / Brasil, 2026 – 70 Minutos)
Puede verse el jueves 23/4/2026 a las 20.50 y el 24/4/2026 a las 18.30 en la Sede Cine Arte Cacodelphia Sala 3; domingo 26/4/2026 a las 19.35 en la Sede Cinépolis Plaza Houssay Sala 3.





