En el comienzo vemos a un astronauta que se despierta en una nave espacial y que está solo, no sabe qué hace allí y no recuerda cómo llegó a esa situación. De a poco nos vamos enterando de cuál es su situación.

Ryland Grand (Ryan Gosling), un profesor que disfruta de sus clases con los alumnos, un día es conectado por el gobierno de los Estados Unidos. Un poco de manera obligada, el profesor acepta la invitación y se entera de que existe una investigación a nivel mundial porque la Tierra está en peligro. Apareció una amenaza que está por destruir al Sol y si muere la estrella más importante de la Vía Láctea, obviamente se muere el planeta.

Misión fin del mundo es la segunda película que adapta un libro de Andy Weir después de El marciano (2015), que dirigió Ridley Scott. Esta historia tiene alguna relación con aquella y se nota el trazo, pero es necesario aclarar que eso no es un comentario en contra sino todo lo contrario.

No voy a ser original si digo que el carisma de Gosling es inmenso, pero es lo primero que hay que señalar en tanto toda la película se apoya en él y se sostiene por su actuación.

Hay que saber que salvo por los recuerdos que van marcando la historia de cómo un profesor termina siendo la última esperanza de la humanidad, está claro que el actor canadiense se carga sobre las espaldas buena parte de la historia. Pero si el protagonista sostiene el relato, lo notable es la habilidad de Phil Lord y Christopher Miller, que hacen de ésta película un gran entretenimiento.

PROYECTO FIN DEL MUNDO
Dirección: Phil Lord y Christopher Miller. Elenco: Ryan Gosling, Sandra Hüller, James Ortiz, Lionel Boyce, Ken Leung, Milana Vayntrub y Priya Kansara. Guion: Drew Goddard, basado en la novela . Fotografía: Greig Fraser. Edición: Joel Negron. Música: Daniel Pemberton. Distribuidora: UIP (Sony). Origen: Estados Unidos, 2026. Duración: 156 minutos.

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