El Gobierno Nacional presentó ayer el proyecto de Reforma Laboral que además de modificar de manera funesta la estabilidad y las conquistas de los trabajadores, en dos de sus artículos da el tiro final al cine nacional al eliminar las fuentes de recursos propios del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, lo que significará en los hechos, lisa y llanamente la desaparición del Instituo Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), que en el caso de que se apruebe la ley, quedará como un sello vacío sin razón de ser.
El artículo 195, incluido en el apartado “Derogaciones”, elimina los recursos que alimentan el Fondo de Fomento Cinematográfico: el impuesto sobre las entradas de cine, el gravamen a los videogramas y la porción del tributo a los servicios audiovisuales que sostenía al INCAA.
Se trata de la modificación de dos normativas vigentes: la Ley de Cine (17.741) y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522).
En cuanto a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el artículo 196 dice:
“Deróganse, a partir del primer día del mes inmediato siguiente al de la entrada en vigencia de esta ley, el Título V y el inciso a) del artículo 136 de la Ley Nº 26.522 y sus modificaciones.”
Las “derogaciones” incluyen quitar impuestos a la televisión, radios y señales cuyo destino son el 25% para el Incaa, el 10% para el Instituto Nacional del Teatro, el 20% para RTA, el 5% para la Defensoría del Público, el 10% para proyectos especiales de Comunicación Audiovisual y el 2% para el Instituto Nacional de la Música.
En concreto, de promulgarse la ley, la financiación del cine argentino que provenía de los créditos del Incaa para fomentar al cine nacional dependerán de los aportes que delegue el Ministerio de Economía al Instituto (¿?), un instituto que perderá su autarquía.
Es decir, no habrá recursos para rodajes, salas, concursos ni festivales.





