Nora Morales de Cortiñas es, desde hace décadas, sencillamente Norita. En esa manera de nombrarla se conjugan el afecto, su forma de ser pequeña físicamente pero inabarcable en su historia, la cercanía que generaba con cualquiera de quienes tuvimos la suerte de conocerla, y la humildad con la que ella misma se movía por la vida. Este documental, lejos de ser un elemental panegírico, cuenta porque, desde la desaparición de su hijo Gustavo, en Norita la memoria latía.
El trabajo de McNamara y Tortonese inscribe la historia de Nora Cortiñas en un proceso que llevó a que cada madre de alguien detenido, antes de sospechar siquiera la perversa noción de “desaparecidos”, pasara a ser “las Madres”. Cada una de ellas era la madre de todas y todos los secuestrados por la dictadura, siendo siempre en plural. No había un pañuelo, eran los pañuelos. Que con el tiempo volaron y se tiñeron con las luchas de muchxs que fueron también paridxs por ellas.
Esa conversión supuso un descuido de lo esperable de la madre, esposa y abuela en un hogar tradicional; un dolor íntimo y profundo poco trasmisible a quienes no lo sufrían; una inexplicable compulsión a salir y buscar y luchar frente a cualquier poder dictatorial, sin medir ni temer consecuencias; la construcción de un espacio colectivo de lucha que transformó a cada una de ellas en un sujeto central en la recuperación democrática en Argentina, y en una referencia global por los Derechos Humanos. Así, la historia de Norita es, mucho más allá de lo personal, la historia social y política de los últimos 50 años. Ella es vector central de esa historia social al encarnarla en su historia personal. Contar eso es un mérito clave de los realizadores.
La película acierta a mirar en lugares diversos: el hogar que construyeron junto a su marido en Castelar, desde buscó a Gustavo incansablemente, las relaciones con su hermana, su hijo Daniel, en las batallas junto a otras compañeras de búsqueda de justicia, como también refleja las otras luchas que asumió como propias. Pero sin dudas que todo ello gane en vuelo poético y permita convertir ese relato personal en historia, es resultado del gran trabajo de recuperación de archivo audiovisual, de la pertinencia de la edición, de la sensible animación, que por momentos retoma la tradición del cuento infantil en el marco del terror dictatorial, y del preciso registro musical. Es allí, en este conjunto de buenas decisiones sostenidas por una producción que sin hacerse notar es muy importante, donde Norita, como película, logra el vuelo político que la inolvidable Nora Cortiñas merece.
NORITA
Guion y Dirección: Jayson McNamara y Andrea Tortonese. Testimonios: Nora Cortiñas. Juanita Morales, Nora Strejilevich, Ana María Careaga, Antonia Canizo, Elia Espen, Haydée Gastelú, Marta Vasquez. Producción ejecutiva: Jane Fonda, Gustavo Santaolalla, Bárbara Muschietti, Naomi Klein, Avi Lewis, Andy Muschietti, John Flynn. Música original: Gustavo Santaolalla, Juan Luqui, Paco Cabral, Matías Tozzolla. Edición: Ana García / Julia Straface. Dirección de fotografía: Francisco Villa. Animación: Andrea Tortonese. Producción de archivo: Jayson McNamara. Origen: Argentina. Duración: 89 minutos





