Dicen por ahí que cuando alguien dice que una película es una comedia dramática, es porque no te vas a reír nunca, pero Letras robadas logra la hazaña de sortear ese prejuicio.

Rick Power (Paul Rudd) es el cantante de una banda que toca en fiestas de quince, casamientos y otros eventos. Es estadounidense, pero vive en Irlanda donde en una gira de una banda propia conoció a la que sería su esposa y se quedó. Cuando puede, mete en el medio del set algún tema propio, lo que por supuesto corta el ritmo del festejo porque en una sucesión de hits se cola una canción que no conoce nadie.

La banda es contratada para tocar en un casamiento y entre los invitados se encuentra Danny Wilson (Nick Jonas), el ex integrante de una banda juvenil, que ahora está desarrollando una carrera solista y prepara su segundo disco.

El novio es el amigo del cantante juvenil y por supuesto, le pide a la banda de la fiesta que deje que su amigo cante algún éxito suyo. El momento es un punto alto del evento porque Rick y Danny pegan onda, de hecho, se separan del resto para intercambiar ideas y mostrarse canciones.

Rick demuestra ser un arreglador muy fino, un productor con ideas que sorprende a Danny. Lo cierto es que para ambos personajes se trató de un encuentro revelador entre dos talentos que se complementaron de manera ideal, pero pasada la noche se acaba todo, hay un intercambio de tarjetas, Rick vuelve a su casa donde lo espera la esposa para que él lleve a la hija adolescente al colegio y Danny regresa a su vida de estrella en ascenso, con las presiones de la discográfica y la búsqueda de una canción digna de un lanzamiento que sostenga su carrera.

Seis meses después Rick está dando vueltas por la ciudad y escucha una melodía que le resulta conocida. Se trata de su canción que Danny tomó y la lanzó como propia. Es un gran hit y por supuesto, a Rick nadie le cree que le haya pasado esa canción a Danny.

A partir de ahí empieza la parte dramática, en la que el músico pierde el rumbo y se obsesione con el asunto. El resultado de esa obsesión es una crisis que golpea a la familia, también afecta a su trabajo en la banda que vive de tocar en fiestas, que finalmente lo despide.

A Rick no es que le importe el dinero, que no le sobra, lo que necesita es una reivindicación, porque todo el tema tiene que ver con lo moral, lo ético en todo caso, así que con uno de los compañeros de la banda, se va a California a buscar Danny.

Letras robadas es una película sensible, divertida, bien actuada y con baladas poderosas, con la que Nick Jonas logra que su personaje, un cantante juvenil, en la película no sea necesariamente una pavada al estilo de las de Palito Ortega o Elvis. Por su parte Paul Rudd se luce como lo que es, uno de los grandes actores de su generación capaz de ser un superhéroe de Marvel o en el otro extremo como en este caso, un compositor de baladas que elige una vida alejada de la industria musical por amor. Y está bien, porque todos sabemos que al fin al cabo todo, pero todo, se trata sobre el amor.

LETRAS ROBADAS
Power Ballad
. Dirección: John Carney. Elenco: Paul Rudd, Nick Jonas, Peter McDonald, Marcella Plunkett y Rory Keenan. Guion: John Carney y Peter McDonald. Fotografía: Yaron Orbach. Edición: Stephen O’Connell, Dermot Grace, Lisa Higgins, Mariana Naughton y Mark Pigott. Música: John Carney y Gary Clark. Distribuidora: Diamond Films. Origen: Irlanda, Estados Unidos/2026. Duración: 98 minutos.

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