Gina (Carla Pandolfi) tiene 37 años y está en pareja con un hombre mayor que ejerce sobre ella un poder que lentamente vamos a ir descubriendo en qué se asienta. Estamos en la dictadura, en el llamado Proceso de Reorganización Nacional, muna época de silencios cómplices, alianzas espurias y que entre otras cosas, une a distintos sectores sociales que organizan un saqueo que la película muestra a su manera.
El marido de Gina es Carlos (Luis Machín), un tipo que tiene campos y es además industrial. La pareja de Gina y Carlos es producto entre otras cosas de un salvataje económico que Carlos le hizo al padre de Gina. Hoy la plata de la familia se sostiene en los negocios que Carlos lleva adelante con los militares, junto con hombres de negocios y finanzas.
Desbarrancada muestra sus cartas de a poco, el clima social ominoso, el tedio de las mujeres de los militares y sus tardes en el Club Hípico. El desgaste de la pareja de Gina y Carlos es notorio y cuando nos adentramos en la alcoba de la pareja, vemos que sus relaciones sexuales están marcadas por el sometimiento de Gina a la violencia de Carlos. Ella se siente un fracaso por no ser madre y la pérdida de un embarazo en el pasado es un tema permanente entre ellos, tanto que Carlos le pide a un amigo militar que le consiga un bebé para lograr que Gina salga del pozo depresivo en que se encuentra. Y conseguir un bebé en 1977 mete otro tema de esos años en la trama.
Gina mientras tanto se enamora o algo así de uno de los petiseros que cuida de los caballos en el club hípico, un joven peón, potente y vital, cosa que no se puede decir de Carlos, que entre su notorio peluquín, sus achaques, sus gustos sexuales cercanos a la necrofilia, la genuflexión con los militares y sus socios más poderosos, simplemente es repugnante.
Así va la vida de Gina, hasta que ocurre algo que rompe la jaula en la que sobrevive a duras penas, con el secuestro de una amiga de toda la vida. Se tarta de la irrupción violenta de la realidad en esa vida aletargada.
Al ritmo de las perversiones de Carlos y los encuentros sexuales con el petisero, la vida de Gina se va hundiendo mientras ella busca rescatar a la amiga o al menos saber su paradero y va a encontrar una especie de salida alentando a un capitán (José María Monje), secuaz, amigo y custodio del marido que está claramente subyugado por ella y se va a comprometer a preguntar por la amiga secuestrada.
Todo ese entramado no puede terminar bien y el tercer acto de la película se precipita en una serie de situaciones violentas, que Gina va a detonar en cierta forma, aunque no maneje todas las variables.
Desbarrancada se afirma en la sólidas interpretaciones de los protagonistas acompañadas por una puesta sutil y llena de pistas sobre lo que fue la última dictadura militar y la combinación de locura, violencia y degradación social que terminó como terminó.
Y es para destacar la ambientación que acompaña la historia de manera muy acertada, esa época marcada por el marrón el beige y las distintas gamas de esos colores deprimentes que dominan los ambientes y el vestuario.
DESBARRANCADA
Dirección: Guadalupe Yepes. Guion: Guadalupe Yepes, Laura Santoro. Intérpretes: Carla Pandolfi, Luis Machín, José Luis Monje. Fotografía: Hugo Colace. Música: Leo Sujatovich, Luna Sujatovich. Origen: Argentina, 2025. Duración: 90 minutos.





