Reconocer los abismos que nos rodean y afirmar el rumbo a partir del amor es la poderosa hipótesis palpable en Un verano, cortometraje de Fátima Fernández Mouján que integra la nómina de una decena de filmes de ese formato que integran la Competencia Argentina.

Luchi, su mamá Eva y su tía Teresa, comparten unas vacaciones pueblerinas en el lugar de siempre pero las cosas no son como eran porque es la primera salida tras la separación de Eva y, encima, un accidente menor amenaza con empeñar aún más la cosa.

Pero las hermanas, al borde del colapso, se detienen a fumar a un costado del camino y entre memorias y refranes mal rematados, van hallando esas complicidades y gestos que convidan a seguir adelante.

Todo ese entramado revuelto y resuelto se condensan en un solvente relato de 10 minutos escrito y dirigido por Fernández Mouján, impulsora desde 2023 de la cooperativa FueguitoCine.

Un verano (2025) puede verse el 8 a las 18.55 en la Sala Leopoldo Lugones del San Martín; y el 10 a las 22.05 y el 12 a las 14.15 en la Sala 3 de Cacodelphia, junto a otros cuatro cortos: Miren Felder, de Malen Otaño; La falta, de Carmela Sandberg; El banner, de Tomás Terzano; y Este no es tiempo para carnaval, de Tadeo Pestaña Caro-Kevin Havas.

A los otros cinco cortometrajes de este apartado que son Después del silencio, de Juana González Posse; Dolor fantasma, de Franche; Nocturno, de Ana Apontes-Sol Muñoz; Renegrido, de María Celia Ferrero; y Las panteritas, de Alejandro Gallo Bermúdez, les quedan proyecciones el 9 y el 10, a las 19.15 y a las 12.40, respectivamente, en la Sala Manuel Antín del San Martín.

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