El regreso de un director como Alejandro Agresti siempre es una alegría, porque se trata de un realizador que tuvo un ingreso explosivo en el cine argentino: El acto en cuestión y El amor es una mujer gorda fueron películas que le valieron el respeto de la cinefilia.

El director porteño rápidamente mostró un cine original, furioso, descarnado y poético a la vez. Después, película a película esa manera de ver el mundo se volvió una costumbre y claro, como en cualquier recorrido, acumuló éxitos y fracasos con historias que convencían a unos y dejaban afuera a otros. Y sí, es es una carrera. Un día sos el rey de la taquilla o la sorpresa del under, y al otro te repudian los mismos que te prendían velas rezándote como si fueras el mesías. 

Desde 2015, cuando estrenó Mécánica popular, que no se tenían novedades cinematográficas de Agresti, solo se sabía que se había volcado a la literatura. Ahora llega Lo que quisimos ser y nos encontramos con un Agresti más reposado, al que se le nota el peso de su faceta como escritor. Lejos del vigor y el vértigo de películas como La cruz, aquí se vuelve intimista y se aboca a una película de cámara que se apoya en dos personajes centrales y unos pocos más que orbitan a su alrededor.

Dos espectadores están en una sala de cine clásico, están viendo una película de Howard Hawks y cuando termina, el hombre y la mujer intercambian algunas palabras y pasan un largo rato charlando. No es un flechazo, no es un amour fou, es más bien un juego en el que ella pone las reglas: nada de realidad, nada de nombres.

Y esa noche hablan de lo que querían ser de chicos, se ponen nombres y como está claro que el cine es una salida habitual para ambos solitarios, las charlas de los jueves se volverán una rutina,

Todo empieza en 1998, con ella (Eleonora Wexler) y él (Luis Rubio). La voz en off de él empieza a contar la historia que se va a ir construyendo de retazos de su memoria. La pareja se enreda en ese juego donde el amor no parece tener lugar. Agresti aplica su conocimiento para retratar una Buenos Aires ya perdida, de noctámbulos que podían quedarse hasta las madrugadas. La vida de los protagonistas se ve atravesada por las cosas de la vida real, en el caso de ella hay un hijo universitario y está vinculada al mundo editorial y otros eventos que no contamos para no arruinar los giros, por su parte él trabaja en una librería de viejos.

Llega el 2001 y el bar tradicional donde se encuentran se ve afectado, como todos, por la crisis y ellos cambian esos encuentros donde toman whisky nacional por una fonda barrial.y esa soledad tan porteña, de repente parece un cuadro de Edward Hopper, ese pintor que supo ser el gran retratista de la soledad en los Estados unidos.

Lo que quisimos ser es una muestra de destreza narrativa de un director que puede haber perdido algo de rabia, pero que cuenta muy bien esta historia de amor, soledad y aprendizaje. La banda de sonido de Leo Caruso acompaña de manera ajustada y como marca de autor, deja espacio para un tema de Luis Alberto Spinetta, que hace que las cosas siempre suenen mejor. 

Notas relacionadas: Alejandro Agresti: Elogio de la invención (sobre “Lo que quisimos ser”)

LO QUE QUISIMOS SER
“Lo que quisimos ser”. Guion y dirección: Alejandro Agresti. Elenco: Eleonora Wexler, Luis Rubio, Antonio Agresti, Carlos Gorosito y Juan Carlos Kuznir. Fotografía: Marcelo Camorino. Dirección de arte: Ezequiel Endelman y Miranda Pauls. Sonido: Nicolás Yaya y Javier Stavropulos. Edición: Glenda Daus y Alejandro Soler. Música: Leo Caruso. Origen: Argentina, 2024. Duración: 84 minutos.  

Compartir