A partir de ayer se puede ver Hospital Británico, el nuevo largometraje de los realizadores Gustavo Fontán y Gloria Peirano -que tuvo su première mundial en el Festival Internacional de Cine de Marsella (FID Marseille)- en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530).

El estreno es organizado por el Complejo Teatral de Buenos Aires, dependiente del Ministerio de Cultura de la Ciudad, junto a Fundación Cinemateca Argentina.

“Hospital Británico es el último poemario del poeta argentino Héctor Viel Temperley, escrito en el hospital poco antes de su muerte. Se leen fragmentos de la obra, pero la película nunca –salvo en retazos– ofrece información sobre el texto o su autor. Unos caminantes, a quienes vemos desplazarse pero nunca hablar –y que a veces resultan incluso invisibles–, comentan el texto en voz en off. Relatan el contexto en que lo descubrieron, la experiencia a menudo mística de su lectura y la manera en que resuena en sus vidas. La imagen, diáfana y ligeramente desenfocada, convierte cada paisaje en una revelación. La secuencia final adquiere un carácter narrativo, a modo de eco de la trayectoria del poema. Más que una película sobre un texto, es una película sobre la lectura, sobre la capacidad de la poesía para acompañar los movimientos de la vida y la muerte”. (Nathan Letoré, catálogo del FID Marseille).

Hospital Británico (2026)
Jueves 24, viernes 25 y sábado 26 a las 21 horas
Domingo 27 a las 18 horas
Martes 29 a las 21 horas
Miércoles 30 y jueves 1° de octubre a las 18 horas

SINOPSIS
Se emprende un viaje en tren por la pampa argentina. Es el viaje del perdido, del que está muriéndose, del “sacado del mundo”, del que fue arrancado y hace un viaje final a cielo abierto. En el viaje se recogen, de maneras diversas, esquirlas. Las esquirlas más significativas son los versos del libro Hospital Británico, de Héctor Viel Temperley, y las imágenes que concitan: visiones y audiciones que no pertenecen a ninguna lengua. Otro grupo de esquirlas lo constituyen las voces de un conjunto de personas que nos cuentan el impacto que les provocó la primera lectura de Hospital Británico. El testimonio de los tocados, eso que nos hace la poesía en el cuerpo, en la memoria y en la percepción. Todos nos dicen, de un modo u otro, que no salimos iguales si leemos a Viel.

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
Argentina, 2026
Español – Color
68’ – DCP 2K
Dirección y guion: Gloria Peirano, Gustavo Fontán
Producción: Papu Curotto, Andi Nachon
Cámara y fotografía: Lara Seijas
Sonido: Andrés Perugini
Montaje: Mario Bocchicchio
Corrección de color: Juan Martín Hsu
Diseño gráfico de títulos: Martín Lehmann
Una producción de Hain Cine, con el apoyo de Mecenazgo, Fondo Nacional de las Artes, INCAA.
Peregrinos: Julián López, Teresa Arijón, Alicia Genovese, María Mascheroni, Mercedes Araujo, Andi Nachon.

PALABRAS DE LOS REALIZADORES

“Hospital Británico es el último libro de un enorme poeta argentino: Héctor Viel Temperley (1933-1987). Después de ser operado de un tumor en el cerebro, Viel escribió una de las obras más hermosas y perturbadoras que se han escrito en lengua castellana. Primero lo comprobamos en carne propia: no se sale indemne después de leer a Viel. O, como dice la poeta y crítica Tamara Kamenszain, ‘Para escribir después de Viel habrá que aprender a nadar’. A lo largo de los años, escuchamos numerosos testimonios que coincidían con nuestra impresión: su lectura deja una marca irreductible. La potencia lírica de Hospital Británico se articula alrededor de la convivencia entre un profundo misticismo y un apego a la sensualidad. Esto impacta de modo radical en la forma del poema, en la cadencia de las palabras, que se sienten como brazadas infinitas. Nos propusimos en esta película dialogar con el poema de Viel Temperley, como una manera de manifestar la huella del libro en nosotros y de recoger los testimonios de ese impacto en otros lectores. Pensamos en voces múltiples, una especie de coro de los alcanzados, de los tocados por ese poema, que los transforma, siempre dentro de la lógica de la película, en peregrinos. Por otro lado, el poema abre una infinidad de campos visuales y sonoros, cuya densidad simbólica nos propuso un gran desafío y nos llevó a una indagación a través de procedimientos audiovisuales que nos permitieran dar cuenta del espíritu tan especial del poema y, al mismo tiempo, construir una obra otra, una película que no ilustre ni reduzca en ningún momento la intensidad del lenguaje literario propio de Viel Temperley. En este sentido, trabajamos fundamentalmente con imágenes estenopeicas. Aunque la referencialidad no está perdida, su propia condición evita la transparencia: contornos difusos, luces que esparcen los colores, cierta tensión hacia la abstracción. Esas imágenes son para nosotros pasadizos de la memoria y el ensueño, modos de transitar una agonía, el modo de dar cuenta del impacto del poema sobre nuestra sensibilidad”.

Gloria Peirano y Gustavo Fontán

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