Algunos años atrás alguien arriesgó que Adrián Suar es un autor y que más allá de quienes dirigían las películas que protagonizaba, él era el verdadero creador. Fue «La Rebeldía Pop», un libro de Diego Rottman y quien escribe publicado allá por el año 2000.

Lo cierto es que no habíamos visto ni la mitad de lo que fue el desarrollo de la carrera del Chueco cuando escribimos el libro, pero éramos jóvenes y arriesgados así que teorizamos y por aquellos días llegamos a una conclusión: ¡Suar es un auteur, chupate esa Godard!

Veintiséis años y varias películas después llega Yo, Narciso, una nueva película que tiene a Suar como actor y la tercera que tiene como realizador, porque claro, habrá pensado adiós a los directores por encargo, llegó el momento de brillar con luz propia.

No se puede decir que su cine haya mejorado, pero entre las comedias que protagonizó, algunas dejaron buen recuerdo y educó en cierta manera a un público propio que lo sigue desde siempre. Sus comedias han acompañado en general el sentido común de la época y algunas se atrevieron a ser audaces y proponer planteos sobre el intercambio de pareja, la búsqueda de un novio para la propia mujer, el descubrimiento de ella de que se casó con un boludo hasta llegar al tema de la bigamia. Las audacias son moderadas en general y la familia suele quedar a buen respaldo, salvo en la que Adrián lleva una vida paralela con dos mujeres que fue una total catástrofe así que mejor ni recordarla.

Se llamen como se llamen los personajes que interpreta, siempre es Adrián y hay que aceptarlo cómo un contrato tácito entre el creador y sus seguidores. El problema es que su personaje se fue volviendo algo quedado en el tiempo y la deconstrucción no parece haber pasado por ahí. Seguramente el productor, actor y director a esta altura tiene claro cuánta audacia puede soportarle su público y cómo el carisma, las ideas y la construcción de su universo son su obra no le vamos a enseñar lo que su gente le pide.

Así que la historia ubica a Máximo Rey (Suar) como un cirujano plástico que se cree un verdadero Da Vinci de su especialidad. Máximo es prestigioso, lenguaraz, convincente y tiene un estilo seductor capaz de hacer que una paciente que llega lista para operarse la nariz se termine optando por nuevas tetas y viceversa. Por su parte, Rocío Flores (Natalia Oreiro) es una profesora de sociología que está encarando una investigación para su próximo libro sobre el narcisismo y conoce por comentario de su cuñada la existencia de Máximo, que de entrada es calificado cómo un narcisista de manual. Porqué alguien va a investigar en un trabajo de campo sobre alguien que se supone que es de manual, no nos incumbe, seguro que a otras comedias no les piden tantas explicaciones.

Lo cierto es que con la excusa de necesitar un cambio exterior que la mejore internamente, Rocío, que está de novia con otra mujer, inventa a Miranda y le pide un vestido prestado a su pareja, porque ella calza borcegos y se sienta sobre los escritorios con las piernas abiertas.

La investigación avanza y mientras Máximo despliega todo su poder de seducción, Rocío va escribiendo sus experiencias.

No vamos a contar ninguna de las vueltas de tuerca del guión que incluye una secuencia en que Miranda es invitada a participar de un almuerzo familiar para que conozca a la madre de su objeto de estudio y allí aparece “La One”, Moria Casán, que tira alguna frase de su lengua karateka y sí, toda la escena de repente remite al cine de los años ochenta, aquel cine en donde Moria supo brillar y que solía cruzar las historias con momentos televisivos de la más baja ralea como una imitación de Mario Sapag o un número musical de Las Primas. Aquí ese momento es ciertamente revelador sobre las fuentes cinematográficas de Suar.

No es que nos neguemos al trazo grueso, pero quizás nos deconstruímos más de lo que el cine de Suar necesitaba.

Será por eso que no parece que Yo, Narciso es plana aunque el elenco logran contener la infraestructura y hay momentos que lograron hacer reír a una señora que teníamos a un par de butacas de distancia. En ese sentido, es posible que el público de Adrián no necesite mucho más. 

YO, NARCISO
Dirección: Adrián Suar. Elenco: Adrián Suar, Natalia Oreiro, Julieta Zylberberg, Sofía Morandi, Moria Casán, Mariano Saborido, Andy Chango, Eleonora Wexler y Camila Peralta. Guion: Pablo Solarz  y Adrián Suar. Fotografía: Guillermo “Bill” Nieto. Dirección de arte: Mariana Sourrouille. Edición: Florencia Efron. Música: Nicolás Sorín. Sonido: Guido Berenblum. Distribuidora: Disney (Buena Vista International). Origen: Argentina/2026. Duración: 95 minutos.

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