A partir de las historias de cuatro mujeres afincadas en localidades de Entre Ríos, La Rioja, Misiones y Mendoza, el cineasta Juan Pablo Lepore da cuenta de las formas de organización y lucha que se tejen para enfrentar las diferentes formas del extractivismo que asolan al país y que son parte del colapso ambiental planetario que da título al documental.

Con buen pulso narrativo, imágenes contundentes y certeros y claros apuntes informativos que van desde explicar cómo funciona la megaminería a cielo abierto al modo en el que opera el fracking desde Vaca Muerte a Malargüe y, también, a la injerencia de la empresa israelí de aguas Mekorot en los cambios en la legislación sobre el uso de ese bien común en las constituciones provinciales.

Apelando al recurso de su propia voz en off para puntualizar algunas situaciones o aportar datos de contexto (de una manera que recuerda a la de Fernando “Pino” Solanas en sus películas de denuncia), Lepore se integra al relato como parte consciente de las comunidades afectadas por las consecuencias de cada explotación, pero el foco del filme se centra en esas cuatro mujeres activando en sus territorios.

Así aparece la maestra rural Mariela Leiva quien logró llevar a juicio y condenar a los responsables de fumigaciones aéreas en Santa Anita, Departamento Uruguay en Entre Ríos; se suma la activista Jenny Luján quien desde Chilecito, en La Rioja, es parte de los colectivos regionales que defienden el cerro Famatina y enfrentan nuevas posibles explotaciones de litio en la región; irrumpe en Misiones Miriam Samudio, referente de Productores Independientes de Piray, un espacio que al mismo tiempo que se levanta como un actor productivo también combate contra el poder de las empresas multinacionales forestales que arrasan con la biodiversidad y las poblaciones que habitan ese territorio; y por último viaja hasta Mendoza para encontrar a Guni Cañas, una consecuente luchadora socioambiental que como integrante de la ristra de asambleas locales en defensa del agua, vincula esa heroica pelea popular con la cualidad horizontal para agruparse y con el derecho a la tierra y al reconocimiento de los mapuches y de otros pueblos originarios de la zona.

“Creo que sí, la tierra explota, pero hay camino”, sintetiza la mendocina entrando en diálogo con el referente anarquista caído en la Guerra Civil Española Buenaventura Durruty cuando expresó: “No tememos a las ruinas, llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”.

El filme con portentosa música incidental de Renato Siracusano y montaje y guion compartido con Bernardo Blanco (director de HAM) que llega precedido de lauros en festivales internacionales en Colombia (Villa del Cine) y Cuba (Isla Verde), se estrenó anoche en el Cine Gaumont donde el próximo sábado a las 20.15 tendrá una segunda proyección.

LA TIERRA EXPLOTA
Dirección: Juan Pablo Lepore. Guion: Juan Pablo Lepore, Bernardo Blanco. Música: Renato Siracusano. Fotografía: Danilo Galgano. Origen: Argentina. Duración: 84 Minutos.

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