Pasaron ya más de tres décadas desde Toy Story, la primera, la original, la que no tiene ningún número en su título. Aquella película fue una revolución en el mundo del cine, no solo en el de la animación, sino que aunque parezca necesario recordarlo, en todo el universo cinematográfico.

Después vino el crecimiento de Pixar con distintas producciones, pero siempre con Toy Story como nave insignia.

Lo cierto es que haciendo un poco de historia reciente, la segunda y tercera entrega de la saga cerraban una arco perfecto entre la relación de los niños y los juguetes. En ese sentido, para cuando se estrenó la tercera película, ya existía una generación que había crecido con la historia de base, que en definitiva se trataba de una reflexión sobre lo que significaban las distintas etapas de la vida, de crecer, siempre sorprendiendo y permitiéndose hasta escenas de puro terror, como cuando los muñecos están a punto de ser cremados.

Después de ese trío inicial de films (1995, 1999, 2010), muchos pensaron, ingenuos, que ya no había manera seguir con la banda de juguetes protagónicos. Pero ni los contadores de Disney, que a esa altura ya manejaba Pixar, ni los productores saben detenerse a la hora de explotar una franquicia, así que apostaron a una cuarta película.

La época empujaba a la audacia y todos los implicados abrazaron la idea de cambiar el espíritu, agregar muñecos con más protagonismo y de esta manera el nuevo film rápidamente se volvió una forma de la vergüenza, cuando metieron a Toy Story en la grieta de la época y se dividió la opinión de la audiencia.

Ahora llega la quinta película y con las lecciones de la vida bien aprendidas, Disney y su sello Pixar vuelven a las fuentes, en donde para empezar, otra vez los juguetes tradicionales regresan a las manos de niñas.

Bonnie es una nena retraída a la que sus compañeras dejan aparte o directamente le hacen buliyng porque no usa celular ni tablet. Por eso, los padres de Bonnie le comparan un dispositivo parta que su hija se integre al mundo y claro, se inicia primero una lucha entre los juguetes tradicionales y los de nueva generación.

A partir de ahí Toy Story 5 logra conectar con sus raíces y sin que sea perfecta, logra encauzar un poco las cosas y devolverle la inocencia de la niñez y la sabiduría a dos empresas que saben cómo manejar esas dos condiciones para producir películas para todos los públicos.

No es que están cambiando la historia pero al menos reencauzan algo y deja a la cuarta película apenas como un tropezón.

TOY STORY 5
Dirección: Andrew Stanton. Co-dirección: McKenna Harris. Guion: Andrew Stanton, Kenna Harris. Edición: Jennifer Jew. Música: Randy Newman. Con las voces (en la versión original subtitulada) de Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Greta Lee, Conan O’Brien, Scarlett Spears, Shelby Rabara, Mykal-Michelle Harris y Craig Robinson. Distribuidora: Disney (Pixar). Origen: Estados Unidos/2026. Duración: 102 minutos.

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