A pesar de que ayer por la mañana el Boletín Oficial informó que, entre los cambios de último momento del proyecto de “Ley de Modernización Laboral”, se posponía la eliminación del Fondo de Fomento Cinematográfico hasta el 1° de enero de 2028, desde el Espacio Audiovisual Nacional (EAN), advierten que la maniobra busca dejar vigentes las asignaciones específicas para que caduquen automáticamente dentro de dos años, como ocurrió en 2023.
Mientras en el Senado se trataba la reforma laboral, la comunidad audiovisual se congregó en la puerta del Cine Gaumont, a metros del Congreso Nacional, para reclamar la eliminación de los artículos 210 y 211 del proyecto, que proponen la derogación de las asignaciones específicas que financian el cine nacional.
“Si estos dos artículos prosperan, decretan el fin de la industria del cine argentino”, afirmó el director Bruno Stagnaro y agregó, “el cine tiene un correlato inmediato con la manera en que nos vemos y nos percibimos como sociedad, una sociedad sin héroes es una sociedad dócil”.
El Fondo de Fomento Cinematográfico se financia principalmente con el 10% del valor de cada entrada de cine y el 25% de lo percibido por el ENACOM. La derogación de estos puntos implicaría el vaciamiento del Fondo, que pasaría a depender del Tesoro Nacional.
La consecuencia inmediata sería la pérdida de autonomía financiera del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), cuya existencia quedaría sujeta a la decisión presupuestaria de cada gobierno. Cabe destacar que la aprobación de estos artículos no elimina impuestos ni reduce el gasto público: por el contrario, el INCAA -ente autárquico y autofinanciado- pasaría a financiarse con fondos del Tesoro Nacional, además de perder su carácter federal.
Por su parte, el director y escritor César González pidió “que la comunidad del cine no se desafecte de lo que le está pasando a su pueblo” y recordó que el cine “también tiene un carácter de clase trabajadora”.
En tanto el realizador Benjamín Naishtat sostuvo: “Estamos acá defendiendo una cuestión existencial, que es el derecho del cine argentino a tener un espacio dentro del imaginario social y dentro de la producción”.
“Este gobierno ha decidido hacer de nosotros un enemigo”, declaró la directora Carmen Guarini, presidenta de Directores Argentinos Cinematográficos (DAC), “quieren desfinanciar el audiovisual y la cultura toda, porque saben que es un arma potente para construir identidad”.
El actor y director Jorge Sesán remarcó que “si no estuviéramos acá no lo habrían prorrogado», señaló, «se tienen que eliminar los artículos directamente, no podemos estar esperando dos años a ver si se destruyen”.
El director Juan Bautista Stagnaro, advirtió que “la prórroga es un peligro” porque el 1° de enero de 2028 la eliminación sería automática. En el mismo sentido, Carlos Jaureguialzo afirmó que la prórroga es “una espada de Damocles que el primero de enero de 2028 va a caer silenciosamente sobre nosotros”.
Impacto económico y laboral
Un informe de 2023 del Banco Interamericano de Desarrollo, realizado junto a Netflix, señala que por cada 10 millones de pesos invertidos directamente en la industria audiovisual se generan casi 19 millones adicionales en otros sectores como textil, construcción, hotelería y transporte.
La eventual desaparición del sistema de fomento implicaría la pérdida de miles de puestos de trabajo -técnicos, guionistas, actores, vestuaristas, electricistas, exhibidores, restauradores y muchos otros- y cerraría el horizonte laboral para nuevas generaciones que proyectan su vida en la industria audiovisual argentina.





