4238_D005_00229_R Jessie Buckley stars as Agnes and Paul Mescal as William Shakespeare in director Chloé Zhao’s HAMNET, a Focus Features release. Credit: Agata Grzybowska / © 2025 FOCUS FEATURES LLC

William Shakespeare probablemente sea el autor más adaptado en la historia del cine. Podemos encontrar versiones de sus obras remontándonos directamente a los primeros años del dispositivo (King John en 1898), una lista gigantesca que se sigue incrementando año tras año. Y Hamlet, de sus obras, seguramente es una de las que más adaptaciones tuvo, desde verdaderas obras maestras de la cinematografía, como la versión clásicamente british de Laurence Olivier de 1948 o a la extraordinaria versión soviética de Grigori Kozintsev de 1964, hasta intentos menos afortunados como los de (ay) Franco Zeffirelli en 1990. Y, por supuesto, a las adaptaciones más o menos ortodoxas hay que añadir las versiones que alteran época, tono o punto de vista.

La vida personal de Shakespeare, de la que poco se sabe, ha sido también carne de material fílmico. Uno de los más conocidos ejemplos es el de Shakespeare enamorado (1998) de John Madden, un film exitoso que en su momento se hizo con siete premios Oscar, incluido el de mejor película, y que hoy casi nadie recuerda con entusiasmo.  

Hamnet, el nuevo film de Chloe Zhao es otra cosa. Adaptación de la aclamada y muy exitosa  novela de Maggie O’Farrell, quien coescribió también el guión junto a la realizadora, imagina y ficcionaliza una parte importante de la vida del bardo inglés a partir de los pocos datos que de esa vida existen: que tuvo una esposa, Anne Hathaway (que en la película se llama Agnes), y tres hijos, dos de ellos gemelos y que uno de estos, Hamnet, murió a muy temprana edad. A partir de ahí la autora imagina el resto.

Y lo que O’Farrell imagina y Zhao traslada su película es la historia de amor entre un joven William Shakespeare (Paul Mescal) y Agnes (Jessie Buckley) desde que el primero era un profesor de latín de provincias, su matrimonio a pesar de la inicial oposición de sus familias, el nacimiento de tres sus hijos, los intentos de William de establecerse en Londres mientras su familia continúa viviendo en Stratford, la muerte de Hamnet a causa de la peste y lo que esto desencadena, tanto en el abismo que se abre en la destrozada pareja como más tarde cuando algo de este dolor se traspone de manera indirecta en la obra más célebre del ya consagrado autor. 

Pero en esta reconstrucción / ficcionalización, el eje se desplaza. El punto de vista no es ya el de Shakespeare sino el de Agnes. Si bien seguimos a William en ciertos momentos, como los que muestran la relación con su familia y en particular con su padre, el deseo y la voluntad de liberarse de su mano de hierro y sus primeros pasos en Londres hasta establecerse como autor, es sin embargo a través de los ojos de Agnes que vemos el derrotero de la pareja y de la familia, su amor y su tragedia. De hecho, el que Shakespeare haya estado ausente durante la enfermedad y muerte de su hijo será uno de los motivos de que algo inevitablemente se quiebre entre ellos. 

El personaje de Agnes, interpretado de manera notable por Jesse Buckley, es retratado como una mujer resuelta, con fuerte personalidad, que además tiene una fuerte conexión con la naturaleza, que incluye por ejemplo un conocimiento vasto, heredado de su madre, acerca de las plantas y sus propiedades y efectos. Una mujer que en un momento no muy lejano podría haber caído bajo la acusación de brujería, y que prefiere tener a su primera hija sola en el bosque en contacto con ese mundo del que se siente parte. Por eso, cuando no puede repetir esa experiencia con sus dos hijos gemelos y tiene que tenerlos en la casa por culpa de una inundación, eso es una señal de algo ominoso que se cierne sobre esos recién nacidos. 

La carrera de Chloe Zhao, si bien no tan extensa, ha tenido sus vaivenes: la promesa de sus primeros films Songs my Brother Taught Me (2015) y The Rider (2017), la consagración con la premiada Nomadland (2020), y el fiasco de Eternals (2021), con un intento de meterse en el Universo Marvel que no conformó a nadie. Hamnet, con amplio consenso crítico y presente en varias de las listas de los mejores del 2025, es el film que le permite recuperarse del paso en falso. La película tiene varias nominaciones al Oscar donde se perfila Jessie Buckley como una de las favoritas, pero todo el elenco se destaca, incluido Paul Mescal (que no obtuvo su nominación) como William Shakespeare y la revelación del pequeño Jacobi Jupe como Hamnet

Zhao, se hizo bien conocida ya desde sus primeros films por su tratamiento del paisaje y por cómo incorpora éste al clima del relato y al estado anímico de los personajes. Esta vez cambia los paisajes abiertos de sus anteriores films por la exuberancia de los bosques y le da especial relevancia a la relación entre éste ambiente y su protagonista. Y también le da un rol dramático y anticipatorio. Ya desde el comienzo y en varios momentos vemos a Agnes yacer junto a un árbol que tiene a sus pies un pozo profundo y oscuro que la cámara se encarga de resaltar como una presencia ominosa y profética 

Los acontecimientos y los temas que el film toca son de una gran carga emotiva y frecuentemente juega al límite de caer en el desborde. La realizadora los trata en su mayoría con bastante elegancia y equilibrio, pero hay otras veces que no puede evitar la tentación de llevar al espectador de la nariz y subrayar la emotividad con una música en primer plano superponiendose a actuaciones ya de por sí desgarradas. O la idea de incluir alusiones y citas a las obras dentro de la trama, que a veces son más evidentes y otras no tanto. Y a veces son forzadas, como cuando coloca a un dolorido William al borde de las aguas oscuras del Tamesis jugando con la idea del suicidio y recitando un fragmento del famosos Ser o no ser.

A pesar de algunos momentos menos logrados, o menos sutiles, Hamnet toca con bastante altura temas como el duelo, la resiliencia y la posibilidad de sublimar el dolor a partir del arte, el potencial que este tiene para tomar, aunque sea en parte, ese dolor y resignificarlo, como una suerte de transformación, de transmutación alquímica. Algo que también está en consonancia con la personalidad de su protagonista y su iniciación en el poder de la naturaleza (y acá también del arte) para sanar las heridas de la vida, aunque las cicatrices, como permanentes recordatorios, nunca se borren. 

HAMNET
Dirección: Chloe Zhao. Intérpretes: Jessie Buckley, Paul Mescal, Emily Watson, Joe Alwyn, Jacobi Jupe, Olivia Lynes Guión: Maggie O’Farrell, Chloé Zhao, sobre la novela de Maggie O’Farrell. Fotografía: Lukasz Zal. Música: Max Richter. Edición: Affonso Gonçalves, Chloé Zhao. Diseño de Producción: Fiona Crombie. Origen: Inglaterra. Duración: 125 minutos.

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