El delegado general del Festival de Cannes, Thierry Frémaux, dijo que es un «error» la fragilización del cine en Argentina a consecuencia de las políticas del gobierno «ultraliberal y nacionalista» de Javier Milei.

«El cine es importante para la cultura, para valorar la historia, la fuerza de un país. No hay que reducir su potencia si no desarrollarla», señaló ayer en una rueda de prensa el máximo responsable de la selección del festival, previa al comienzo del festival que se extenderá hasta el 24 de mayo.

Frémaux, no obstante, se resistió a relacionar directamente estas políticas con la ausencia de películas argentinas en esta edición del festival, a pesar de que este año la Argentina tiene apenas un cortometraje, Tres de Juan Ignacio Ceballos, incluido en la sección La Cinef.

Tampoco hay presencia en la sección paralela de la Quincena de Cineastas, ni en la Semana de la Crítica, donde en 2024 triunfó la película argentina Simón de la montaña (Federico Luis).

«No diría que los primeros efectos se ven ya», dijo Frémaux, pero recalcó que piensa que la estrategia del Ejecutivo de Milei «es un error».

Mencionó, en concreto, el recorte de los fondos públicos del Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y cómo eso afecta en especial a los nuevos creadores en un país muy reconocido por sus talentos jóvenes.

Pero enfatizó igualmente que el presidente actual fue «elegido democráticamente» y que es frecuente que en momentos de recorte y de políticas liberales, el cine sea una de las primeras víctimas.

“Cuando se es nacionalista, el cine es importante, el cine es importante para la cultura”, señaló Frémaux, “pero el cine es importante para destacar la historia de un país, para destacar la fuerza de un país, no para disminuir su poder, sino para desarrollarlo».

El delegado general del festival tampoco dejó de recordar que Cannes tiene muchos lazos con Argentina porque el festival es uno de los impulsores de Ventana Sur, un mercado cinematográfico que se celebraba en Buenos Aires y que ahora se mudó a Uruguay.

Pese a eso, decidieron dejar en la capital argentina el evento de programación de las películas del Festival de Cannes, que se hacía en paralelo a ese mercado, porque es importante no «desaparecer».

Y es que, en Buenos Aires, él ve a «un público magnífico, cultivado, curioso, cinéfilo» y «no puede ser que Argentina lo pierda».

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