El actor estadounidense Johnny Depp presentó fuera de concurso en el Festival de San Sebastián su segundo trabajo como director, Modi, un film dedicado al pintor italiano Amedeo Modigliani que marca su reaparición profesional justo cuando se cumplen dos años desde el polémico litigio contra su exmujer, la actriz Amber Heard: «Sea lo que sea lo que pasó en mi vida en los últimos años, he aprendido mucho de la gente que me apoyó», aseguró en una conferencia tras la presentación de la película.
Depp llevaba 27 años sin dirigir un largometraje. Su primer filme, The Brave, se presentó en 1997 en el Festival de Cannes, donde compitió por la Palma de Oro. Sin embargo, aunque posteriormente muchos han reivindicado su película como si fuera casi de culto, el actor nunca repitió la experiencia.
Tras el paso de los años, decidió volver a incursionar en la dirección con Modi, Three Days on the Wing of Madness, donde se interna en la vida del torturado pintor Modigliani, encarnado por el actor italiano Riccardo Scamarcio, y donde también hace un cameo Al Pacino, amigo y uno de los impulsores del proyecto.
Según coinciden los críticos que vieron el filme, Depp no consigue encontrar el tono de su película, que navega entre la comedia machista, el drama sobre el malditismo del artista y la historia de amor sin decidirse nunca por una idea concreta.
El actor llegó a San Sebastián entre aplausos y atendió a la prensa con una hora de demora pero, al parecer, eso no inquietó a los organizadores del festival, donde el actor se siente cómodo: fue aquí donde le dieron el Premio Donostia en plena polémica por el juicio por difamación, que ganó, contra su exmujer Amber Heard y es ahora el sitio elegido para presentar por primera vez al público su segundo título como realizador.
«Este festival adoptó una postura muy valiente en un momento muy confuso para mucha gente, especialmente para mí. Tomaron una posición. Y tuvieron que pensar en las posibles repercusiones en ese momento por decir algo remotamente positivo sobre mí en ese momento. Lo pensaron y tomaron una decisión muy valiente, así que siempre estaré agradecido», señaló a los presentes en la rueda de prensa.
«Siento un parentesco muy especial con este festival de cine, también porque incentiva el cine y alienta a soñar a las nuevas generaciones en vez de estar pendiente de la lista de celebridades que pueden venir. Este festival no va de eso, y yo tengo un lugar en mi corazón para este sitio y para esta gente», dijo ante un reducido grupo de periodistas.
Su filme sobre Modigliani muestra el choque entre el arte y la industria. Entre los que ponen el dinero y los que ponen sus ideas para que otros las exploten, y ahí Depp dijo que se ha sentido muy unido al personaje. «Sí, he experimentado algo de eso. La presión de la maquinaria de Hollywood. Estoy confundido también, porque ellos ya no me confunden», señaló entre risas en un confuso juego de palabras sobre su relación con una industria que le ha dado la espalda unas cuantas veces.
También abordó en la conferencia de prensa el motivo por el que tardó tanto en volver a dirigir. Su experiencia en The Brave le enseñó algo, dijo, y es que no quería dirigir y actuar al mismo tiempo. Por ello fue retrasando ese regreso a la realización. «The Brave fue un proceso complicado en el que me sentí más como un gestor, asumí demasiadas profesiones en un solo filme y tuve que equilibrar demasiadas fuerzas. Demasiadas matemáticas. Por eso nunca pensé mucho en volver a dirigir…, pero Al Pacino me llamó con esta idea, me dijo, ‘creo que deberías dirigir esta película sobre Modigliani'».
«A priori no tenía sentido, pero cuanto menos sentido tenía, de alguna forma empezaba también a tener más sentido. Si Al vio algo en mí, conociéndolo, es porque pensó que yo sería capaz de captar la esencia de Modigliani. Y si él se sentía así, pensé, ‘bueno, quizás sí estoy a la altura del desafío. Veamos qué pasa'», concluyó el actor.





